cold wave (y otra)
Hoy, escuchando por enésima vez lo de la puta
ola de frío me ha venido a la cabeza la imprescindible
cold wave, esa que en los primerísimos ochenta dio una vuelta a la colorida tuerca de la
new wave hacia el blanco, el negro y el gris; la que mutó el nihilismo
punk en dolor. En su momento también se la llamó
dark wave,
afterpunk u
onda siniestra.
Hoy, cuando los más modernos dicen haber amado
de siempre a
Joy Division o
Gang Of Four, se la archiva de un plumazo, incluyéndola junto a otros muchos estilos, en la carpeta del
postpunk, calificativo mucho menos definitorio y especial para críticos vagos y
coolhunters.