El concierto se limitó a reproducir el disco, sí, pero ante semejante obra capital eso es más que mucho. Pajo y amigos mostraron todos los entresijos con cariño, precisión y alma loquesea-core
El sound del Auditori fue, como siempre, intachable. Los aires de crooner imposible del gran Barry Adamson -con su orquesta para películas inexistentes- también aunque pelín demodé. Y el experimento Spiritualized Acoustic Mainlines soberbio, con sus coristas gospel, sus cuerdas y un Jason Pierce en estado de gracia que desapareció un par de veces del escenario ¿emoción? ¿drogas? ¿misticismo? Dio igual. Fue casi una experiencia religiosa.
Ahí le tienen. Mitad Rana Gustavo, mitad Pato Donald. Esta vez Mark E. Smith no estaba tan borracho como en su primer visita al Primavera -quizá porque en esta ocasión le sacaron a tocar a las nueve y poco- y se cascó hora y pico con sus Fall. Quizá demasiado rato. Con la dejadez, monotonía y mala hostia habituales y una pulsión rítmica maniaca que se come crudos a la gran mayoría de los postpunkeros.
Modest Mouse. Grandes, divertidos, serios y tocando todo tipo de palos. Impecables. De lo mejorcito del festival, oigan. Y eso que el escenario estaba petado hasta límites insospechados y hubo que bregar con las masas para obtener un buen sitio.
Quiet is the new loud. La luna, el Mediterráneo y Low vistos desde el césped. No hay más palabras posibles. Vayan a verles en cuanto puedan. Y floten. Sanan los oídos y el alma. Y punto.
Dance, motherfuckers, dance
El jueves se disfrutó con los cócteles-mejunjes de influencias de Fujiya & Miyagi (funk-pop para bailar sin grandes complicaciones) y Justice (puesta en escena desternillante con cacharrería inservible y una cruz luminosa para destilar las esencias del dance para estadios de los Chemical Brothers, Fatboy Slim y Daft Punk sin parecerse del todo a ninguno de los tres y riéndose a la vez de todos ellos). El viernes volvió a impresionar Kid Koala (con su deslumbrante destreza técnica -había una cámara bien dispuesta para poder ver sus vertiginosas evoluciones- y su capacidad para jugar con el Moon River o el Raining Blood de Slayer) y el trío de hip-hop-samba Bonde Do Role puso la nota divertidísima con sus samples de Grease y Europe y su devergüenza ilimitada. Cuántas pero cuántas risas. El sábado lo de Hot Chip -cuánto freak junto en una misma banda, señor- estuvo algo tibio y deslabazado: se agradece la traducción a directo pero resultan mucho mejor en disco.
Ayayayayayay Patti... Impresionante lo de esta señora del punk -sobre todo en la actitud- de 61 añitos. Ganas de gustar, emoción, fuerza desgarradora, dos supervivientes del Patti Smith Group de Horses -Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty- las versiones de su último disco -Are You Experienced, Soul Kitchen, Gimme Shelter y un ralentizado Smells Like Teen Spirit que provocó la lágrima de un amigo- y un final a-co-jo-nan-te con Gloria y Rock N Roll Nigger de escalofrío. Histórico.
Sin ser el disco de SY favorito de éste su diyéi, Daydream Nation sonó a gloria bendita porque ellos quisieron contenerse... y divertirse. El concierto se fue a casi dos horas con la coda de cinco canciones del último y espléndido Rather Ripped. Se sacaron a un bajista de la manga para que Kim Gordon cantase y bailase a sus anchas y excitase en más de un sentido -y de dos- la imaginación del que les escribe.Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Vivir consiste en construir futuros recuerdos. Estoy preparando recuerdos minuciosos, que algún día me traerán la melancolía y la desesperanza. ERNESTO SÁBATO
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