Refugiarse de la astenia en el
Forum para no
Morir en primavera (según el disco de
Loquillo y Trogloditas). Dejarse anegar por la música de más de 100 bandas... a elegir. Y menuda se presenta la elección en el
Primavera Sound. Sudores fríos. Seguro que me pierdo la revelación del festival. El
hype. El momentazo. El chascarrillo favorito que luego hay que comentar en el corrillo de
gafapastas y
barbosos (gracias a
Sole por esta última denominación).
JuevesÉstesudiyéi se pierde a
MGMT (lo más del cabás, dicen... aunque no sea para tanto, oiga, que
Mercury Rev y
Flaming Lips ya existen,
Dave Fridmann) por un quítame allá esa acreditación
: Hay un colón en prensa, que se ha caído la intenné... Pos ná, derechitos a
Health en el escenario nuevo, el que está al lado del mar, el que tiene ocho tramos de escalera, ocho. Y menos mal que los chavales se inventan la
muñeira-noise, la
batucada-core y otras
folkosidades traducidas al ruido moderno. Luego la primera sorpresa:
Public Enemy merendándose
It Takes A Nation Of Millions... con potencia inesperada. Dentelladas de rabia y funk. Rap de combate para bailar. Y luego a tocar el cielo con
Portishead. Las canciones
nuevas funcionan aún mejor en directo, e intercaladas con las
clásicas desentonan menos de lo esperado. Frío y calor, sonido impecable, mil matices y
Beth Gibbons que nos lleva al escalofrío. Y encima
Chuck D sale a rapear en mitad de
Machine Gun. Ole. Después sólo queda ver naufragar a
De La Soul y bailar en la verbena moderna de
Vampire Weekend. Sencillos, eficaces, frescos... pero pronto en la esquina de un callejón sin salida. Viva
Paul Simon.
ViernesA tiempo para ver a unos imitadores de
Arcade Fire -
The Strange Death of Liberal England- y a otros de los
Dexy's Midnight Runners -
Bishop Allen ¿o eran los
Rumble Strips? Bajón: no hay entrada para
Portishead en el Auditori. Bueno: hacen el mismo concierto del jueves pero en sentadito. Se pierde el tiempo con unos patéticos
Sonics (orquesta de versiones de rock and roll y ni asomo de garaje) y la noche se remonta con unos
Devo también tarrillas pero con infinitas ganas de divertirse... y divertir. Se tocan un
gritesjís tan de escándalo como el sonido. Se ríen por igual del techno y del rock. Baile a porrillo.
Es esto -dice
Vencido muy con-vencido-,
es esto. Lo es. Y luego el deambular entre la melodía insana disfrazada de ruido electrónico de
Fuck Buttons y una
Cat Power vencida por la química que intenta hacer soul. Eso incluye un
Satisfaction-a-la-Otis Redding que palidece ante el
Satisfaction estudiadamente gélido que
Devo han escupido hora y media antes. En el escenario de las mil escaleras,
El Guincho se monta otra verbenita (
¡qué jodío pesao!) de las que sólo cuelan en los USA. Y
Holy Fuck son los
Battles de este año. Matemáticas. Lo mejor, las risas de entremedias.
SábadoEl minimalismo ultraeficaz de
Young Marble Giants en el
Auditori. Los bonitos experimentos de
Dirty Projectors. Algunos momentos de
Throbbing Gristle con
Genesis P. Orridge hecho toda una rubia, algo incómodo en los tacones y arañando un violín La noche pinta bien. Y se pone mucho mejor con
Morente,
Lagartija Nui (muchas gracias,
Gómez) y
Omega. El cantaor se rompe tres veces: dos por
Camarón y una por
Axl Rose. Cuánta emoción, señor. Incendios en el alma. Avivados por los riffs achicharrados de
Shellac.
Steve Albini y amigos ponen su mejor cara de
Macagondiós y reparten hostias paganas. Lo de
808 State está taaaaan trasnochado que no sirve ni como
chill out. Un ratito de
Tindersticks (más por nostalgia festivalera que otra cosa) y a por
Animal Collective. Según
DJ Married definen el momento actual. Según otro
diyéi, lo mejor es que nunca sabes qué va a pasar en sus canciones. Pero a veces no hace falta saberlo... o no importa. El baile de
Simian Mobile Disco se disuelve
como lágrimas en la lluvia... o más bien en el diluvio que ataca Barcelona media hora después de abandonar el recinto. Volveremos.
Yo quiero ser de otra manera... pero aquí mismo.