Lo mejor de la década 5: mejores discos internacionales 2002

Año capicúa de la década. El euro entra en circulación y, automáticamente, el poder adquisitivo se desploma. Algunos son capaces de recortar en cualquier otra cosa con tal de seguir comprando discos. Como estos:
Boards of Canada GeogaddiGeogaddi apuntala lo expresado en el soberbio
Music Has the Right to Children (1998) y lo envuelve en una tensa oscuridad que aquél no tenía. Tensión oscura y casi diabólica que el dúo, en comandita con su jefe de
Warp -
Steve Beckett-, decidió exprimir -por aquello de echar unas risas- dando al disco una duración total de 66 minutos y 6 segundos. Casi todos suculentos, aunque destacan los 5:21 de
Music Is Math y los 6:12 de
Sunshine Recorder.
Johnny Cash American IV: The Man Comes AroundJunto al espectral primer volumen, lo mejor de -si contamos el disco póstumo- la pentalogía
Cash/Rubin. Primero, porque contiene una versión majestuosa -en su sencillez- del
Hurt de
Nine Inch Nails. La mejor versión de esta década. Tan buena y personal, que ahora
Trent Reznor casi ni se atreve a tocarla en directo y, si lo hace, lo hace
á la Cash. Segundo, por su lectura
gospel-blues del
Personal Jesus de
Depeche Mode, una canción tan evidentemente religiosa que Johnny la hace suya mirando al cielo. Tercero, por los sorprendentes dúos con
Nick Cave y
Fiona Apple. Y cuarto, por la precisión tan matemática como emocionante de los arreglos.
Coldplay A Rush of Blood to the HeadMeterse con
Coldplay es uno de los deportes favoritos de los últimos años. Pues es una pena, porque con el despliegue de ira y mala baba, más de uno habrá pasado por alto este discazo: uno de los mejores álbumes de pop paridos Gran Bretaña en estos 10 años. Unos pueden seguir riéndose mientras otros disfrutan de la impresión de tragarse los 5 primeros temas del tirón. Quinteto titularísimo difícilmente igualable:
Politik,
In My Place,
God Put a Smile upon Your Face,
The Scientist y
Clocks.
The Delgados Hate¿
The Great Eastern (2000) o
Hate? Difícil. La balanza se inclina en favor del segundo por razones eminentemente emocionales. Y por la mordiente de
Coming in from the Cold. En cualquier caso, es evidente que los escoceses son una enorme máquina de fabricar pop con nervio. Y encima se inventaron uno de los grandes sellos discográficos de los últimos 15 años:
Chemikal Underground, casa de
Mogwai o
Arab Strap.
DJ/Rupture The Minesweeper SuiteLos
70 Minutes of Madness (concretamente 73) de la década de los '00.
Mixtape ambiciosa, densa, ruidista, velocísima, de espectro amplísimo (de
Roberta Flack a
Kid 606 pasando por
Cutty Ranks) y ambición
ecualizadora: no todo vale pero sí todo es susceptible de valer. Una puta locura.
DJ/Rupture es además, junto a
Diplo -se hablará de él dentro de unas pocas listas- el gran animador de la verbena global bien entendida.
Beth Gibbons & Rustin Man Out of SeasonDonde
Beth se escapa por la tangente con la ayuda del bajista de
Talk Talk,
Paul Webb. El dúo encuentra acomodo entre el folk y el jazz, la
Gibbons nos regala los oidos con su registro más dulce -pero siempre doloroso-y otro
Portishead,
Adrian Utley, se cuela casi sin hacer ruido en los créditos. Beth lo presentó en
Benicassim y salió, literalmente, a hombros.
Interpol Turn on the Bright LightsDe los muchos discos que han exhumado el cadáver de
Ian Curtis este es, de largo, el mejor. El que casi no huele a podrido. Serio, riguroso y -ya que se ponen- a la altura de las circunstancias. Aquí el muerto obtiene una misa en condiciones gracias a
PDA,
Obstacle 1 o
NYC. Los dos álbumes posteriores de
Interpol caen, tristemente, en repetir la fórmula.
Lambchop Is a WomanEl de la voz profundísima -atiende por
Kurt Wagner- se pone más austero que nunca para dejar espacio por el que sus letras ambiguas y sutiles se cuelen hasta la cocina. Y claro, triunfa. Lo volvió a hacer unos años después, ergo volverán a verle por aquí.
Low TrustEscuchar un disco de
Low o ver uno de sus conciertos por primera vez es una verdadera experiencia mística.
Estesudiyéi, nunca mejor dicho, da fe de ello. Pero lo mejor es que cuando uno repite, vuelve a ocurrir. En su música hay tal contención, silencio y espacio que se puede caer fácilmente en la perplejidad... y acabra no yendo al grano. Como volverán a las listas, la próxima vez se intentará hablar de los discos. Sólo una cosa: con éste les descubrió el que les escribe.
múm Finally We Are No-One¿Existe algo así como una
melodía islandesa?
múm,
Eberg,
Sigur Rós, la propia
Björk... algo inasible, quizá una determinada sucesión de notas, une sus músicas. Aunque, una vez se conoce el paisaje de la isla, todo esto se entiende un poco mejor. Aquí esa especie de melodía subterránea toca techo en canciones como
Green Grass of Tunnel. Vale: todo el disco parece interpretado con cajas de música y las voces grabadas en una clase de Primaria... pero a la vez es cualquier cosa menos infantil. Y es que esa supuesta
melodía islandesa podrá ser
naif, pero siempre encierra una dosis casi insoportable de melancolía y tristeza. Cuestión de naturaleza.
The Notwist Neon GoldenBien por los
Acher. El triunvirato
The Notwist/
Lali Puna/
Ms. John Soda nos ha dado unas cuantas alegrías en estos 10 años. No les extrañe volver a encontrarles por estas listas. Pero si toca hablar de
Neon Golden, toca hablar a un mismo tiempo del pop sintético condenadamente bien hecho, sin fisuras, y a la vez emocionante de
Pilot... o de sorpresas como la que da título al álbum, en la que se arrancan con una especie de
tecno-country-psicodélico-kraut. Y todo, que para algo son alemanes, sin despeinarse.
Damien Rice 0O cómo traer el espíritu de
Nick Drake al siglo 21 añadiéndole unas gotitas de
emo-pop. 10 temazos -entre los que brillan
Delicate,
The Blower's Daughter,
Cheers Darlin' o
I Remember, con la preciosa voz de
Lisa Hannigan. Problemas: varias de esas canciones han acabado siendo pasto de los ambientadores musicales de series -
House,
Bones,
L...- o de las bandas sonoras de
Closer y
Stay; ergo, de alguna manera, machacadas por el
mainstream. Y más de un cantautorzuelo con infulillas
indis le ha intentado copiar la jugada. Una pena.
RJD2 DeadringerUn estremecedor monumento a la sampledelia. Construir un temazo que huele a clásico como
The Horror a partir de la sintonía de
Scooby Doo y una canción de
Jimmy Castor no está a la altura de (casi) nadie. Alquimia y buen gusto a partes iguales en manos del mejor alumno posible de
DJ Shadow.
Sigur Rós ()Uno de los primeros hitos sonoros de esta década para el que les escribe fue asistir al concierto de
Sigur Rós en la entonces llamada
Sala Arena. 10 de abril de 2001. Silencio sepulcral, impresionante expectación, música flotante con un extraño componente sanador. Algunos -la propia acompañante de
Éstesudiyéi- fueron incapaces de soportarlo. Otros se dejaron mecer por un sonido que -para bien y para mal- alcanza aquí su máxima expresión. Mucho más excesivo que su obra maestra -el anterior
Agaetys Birjun (1999)-: sus canciones sin nombre (el título del propio disco es un paréntesis) se alargan on facilidad hasta los 10 minutos. Y uno entra o no entra. Pero, gusten o no, son un grupo muy importante para esta década; y encima, sus vídeoclips son altamente recomendables y tienen a su nombre uno de los más bellos
deuvedés de los últimos años:
Heima. Además, con su último disco parecen haber abierto una vía de escape nueva para su música, que hasta promete nuevas sensaciones pop.
Wilco Yankee Hotel FoxtrotLa obra maestra de
Wilco. A una colección de canciones de calado similar a
Being There o
Summerteeth, súmense la incorporación de
Glenn Kotche, las diabluras de
Jim O'Rourke y las últimas notas de teclado para Wilco del gran
Jay Bennett -recientemente fallecido-, que se desencontró a modo con
Tweedy, según recoge el recomendabilísimo deuvedé
I Am Trying to Break Your Heart. Cuestión de extremos: es el disco más vendido del grupo ¡y hasta en
Pitchfork le dieron un 10!