Lo mejor de la década 1: mejores discos internacionales 2000

Echando cuentas,
éstesudiyéi cae en la ídem de que apenas quedan 20 semanas para acabar el año 2009; es decir, la década. Y entonces incurre en un error gravísimo. Decide publicar una listita cada una de esas semanas con los -para él, claro- mejores discos de cada año de dicha década (¿la llamaremos, como dice el noble
JIG, la de los
ceruenta?): ora internacionales, ora de acá. Osea, 20 listitas. Un ejercicio tan inútil como divertido para los que estamos enfermos de estas cosas; y, a la larga, agotador. Seguramente con la sesera frita por el insoportabilísimo calor, acuerda consigo mismo que de los de fuera sean 15 discos por año y que los de aquí (la cosa no da para más) sean solamente 5. Y encima pretende comentar -brevemente, no se asusten demasiado- cada uno de los 200 disquitos resultantes.
3reglas (auto)impuestas:
-sólo serán listadas novedades, nada de reediciones o recopilaciones de grandes éxitos; aunque sí podrán aparecer recopilaciones que incluyan canciones editadas en el año en cuestión
-en caso de duda y/o discrepancia con la fecha de publicación de los discos entre el país de origen y el nuestro, se optará por la que mejor convenga en cada momento
-los discos se presentan en orden alfabético y no como
cuenta atrás. Ergo, se consideran todos los discos por igual.
Así que, sin más dilación, se emprende ya mismo viaje internacional a ese
Año 2000 glosado por el insigne
Miguel Ríos en una ¿inolvidable? canción.
Björk SelmasongsLo que en un principio podría ser un trabajo menor, la banda sonora de
Bailar en la oscuridad en la que
Björk ejerce también de premiada actriz -una auténtica joya también la película-, brilla en las manos de una
Gudmundsdóttir en estado de gracia. Pop esquinado pre y post-industrial.
Broadcast The Noise Made By PeopleCon permiso de The Postal Service, el disco de pop electrónico de la década. Eso sí, nada que ver. Lo de Broadcast es atrevimiento puro. Y siempre funciona. La voz de
Trish Keenan es única en la más amplia acepción de la palabra.
Calexico Hot RailPodría ser éste, o
Feast of Wire (2003) o incluso
Carried to Dust (2008), pero el buen hacer fronterizo de Burns y Convertino tiene que aparecer en lo mejor de la década sí o sí. Delicados, explosivos y, en líneas generales, emocionantes.
Common Like Water for ChocolateFunk, soul futurista pero impecable, afrobeat y hip hop mezclados en las dosis perfectas. Uno de los grandes discos de rap de lo que llevamos de siglo. En la cocina,
D'Angelo,
DJ Premier y el gran
Questlove de
The Roots. Casi ná.
Doves Lost SoulsEl primer gran disco de pop inglés del siglo. Quedan rastros de la antigua encarnación tecnócrata del grupo, lo cual hace más grandes aún a temazos como
Catch The Sun. Por desgracia, y tras el también notable
The Last Broadcast (2002),
Doves no volvieron a levantar cabeza.
Eels Daisies of the GalaxyFalsamente reposado, este es otro disco devastador de
E. Con la ayuda de amiguitos como
Peter Buck,
Grant Lee Phillips o uno de los
Dust Brothers, el barbudo nos expone -y cómo- a momentos tan abrasivos como
Mr. E's Beautiful Blues o
Flyswatter. Y no es su mejor álbum de la década. Espérense a 2005.
Funkstörung Appetite for DisctructionLa lió muy gorda el dúo alemán con esta perversión de la electrónica, el funk y el hip hop desde lo que aún se llamaba
Intelligent Dance Music.
Cogieron -sin que les temblase el pulso- el relevo de personajes como
Aphex Twin, que apenas aportó
Drukqs un año después.
Goldfrapp Felt MountainDebut y cima de
Alison Goldfrapp y
Will Gregory. Texturas, ambientes, cantos de sirena y canciones como puños que engloban folk, trip hop, pop y hasta aires cabareteros antes de una reconversión al electro que les quitó demasiados matices. En 2008 regresaron en parte a este camino con un fantástico
Seventh Tree que se ha quedado a las puertas.
Grandaddy The Sophtware SlumpAl final, el proyecto de
Jason Lyttle ganó a los puntos a
Dave Fridmann,
Mercury Rev y otros popes del pop post-sinfónico-post-psicodélico recogiendo sus enseñanzas desde el
lo-fi. Ninguno de ellos ha superado en estos 10 años este disco emocionante en su sencillez. Ni el propio Lyttle, claro.
PJ Harvey Stories from the City, Stories from the SeaPrimer y mejor disco de
PJ de la década. Y eso ya es mucho decir. Mezcla y síntesis perfecta entre la crudeza de
Rid Of Me y la alegría matizada de
To Bring You My Love. Su disco más pop: lo demuestran singles pluscuamperfectos como
Good Fortune.
The Magnetic Fields 69 Love SongsLa obra magna de
Stephen Merritt. Sí, son 69 y vienen en tres discos casi sin desperdicio y
transgenéricos, que priman el desarrollo de la canción sobre el sonido o la etiqueta. Lo mejor de unos campos magnéticos que han acabado la década un poco perdidos entre distorsiones pelín innecesarias.
Aimee Mann Bachelor no. 2Aimee acababa de alcanzar su momento comercial álgido -nominación al
Oscar incluida- gracias a sus canciones para
Magnolia. Algunas están aquí, y junto a las demás retratan a una de las voces norteamericanas más originales de la década en su mejor estado de forma. Siempre melódica pero rebelde en todos lo sentidos. Única.
Primal Scream XtrmntrAunque
Evil Heat (2002) también mola lo suyo, este es el último gran disco hasta la fecha de los cachorros de
Gillespie: extremo, doloroso, brutal. Rock, ruido, kraut, electrónica sin compasión. El choque de trenes entre el propio Bobby y peligrosos amiguetes del calibre de
Adrian Sherwood o
Kevin Shields.
Queens of the Stone Age Rated RBienvenidos al momento dorado de un personaje fundamental en estos 10 años,
Josh Homme. En
Rated R, aún con el tremebundo
Nick Oliveri a bordo, el grupo emprende una huida a escape del
stoner en pos de algunos de los momentos de rock más intenso de la década, lease
Songs for the Deaf (2002) o
Lullabies To Paralyze (2005). Pero este es el bueno, bueno.
Yo La Tengo And Then Nothing Turned Itself Inside-OutParece que no hacen nada, o que lo hacen con extrema facilidad... pero ahí están. Matizando. Con el ruido al mínimo, pero presente en su justa medida. Este es el mejor de los últimos 10 años, pero también una brújula para lo que estaba por venir: estructuras más complejas y, por lo general, reposadas.
Yunques canadienses

Gracias a la insistencia y la complicidad del simpar
JIG,
éstesudiyéi se ve abocado, con sumo gusto, a llamar su atención sobre una deliciosa cinta que pudo ver justo antes del verano... tras descubrirla gracias a la recomendación del nunca suficientemente bien ponderado amigo
KHS. Olvido imperdonable no haberla compartido antes, amiguitos.
Anvil! The Story of Anvil, se llama. Aparente y oficialmente, se trata de un documental. Pero el enfoque y la peripecia de sus fascinantes protagonistas la convierten en una gran película, a secas, sobre la amistad, las ilusiones, la pérdida, el empuje, la decadencia...
La excusa para contar todo esto es el enésimo intento por parte del grupo de heavy metal canadiense
Anvil por salir de un ostracismo al que parece condenado de por vida:
hemos llegado a tocar en sitios en los que no había público, dijo en su momento
Steve Lips Kudlow. Él -cantante y guitarrista- y el batería
Robb Reiner -amigos desde el Instituto, donde montaron el grupo en 1973- son los antihéroes encargados de insuflar vida a una historia fascinante por las emociones encontradas que acaba suscitando; emociones en las que descansa su enorme fuerza. Es más,
éstesudiyéi afirma que si ven esta película y no se sobrecogen... deberían hacérselo mirar.
Anvil! The Story of Anvil es el debut como director de
Sacha Gervasi, guionista de, entre otras
La terminal, de
Spielberg. Currículo casi contraproducente, dirán. El que les escribe no podría estar más de acuerdo, pero lo que verdaderamente le otorga autoridad para enfrentarse a este proyecto con garantías es haber sido
pipa del grupo entre el 82 y el 85. Y se traduce en una forma sincera, cariñosa pero firme, de contar las cuitas de
Lips,
Reiner... y todos los fabulosos personajes que les rodean. La película está llena de momentos memorables que definen perfectamente la relación entre ambos y con la música, auténtica columna vertebral de una narración que discurre entre guiños -voluntarios e involuntarios- a
This Is Spinal Tap et al, situaciones surrealistas resueltas entre el patetismo y la ternura, recreaciones que no parecen tales... y muchas y grandes risas. No se les desvelará nada más. Véanla, es una orden. Acabarán postrados ante un objeto cultural de primera magnitud.
¡Ah! Tras el estreno,
Anvil parecen vivir una mini resurrección que, sin duda, se antoja, de nuevo, pasajera. Y así debe ser.
Delicatessen islandesas
Éstesudiyéi, no podía ser de otra manera, se trajo un jugoso cargamento de discos de su reciente visita a Islandia que tiene a bien compartir con ustedes. Todos se entienden y disfrutan mejor tras visitar el país y llevarlos como banda sonora en el coche de alquiler por la Ring Road, disfrutando de esa sensación única de estar casi siempre en mitad de ningún sitio.
Reykjavík! The Blood

Un disco de hardcore animoso, casi feliz, envuelto en lija. Y esto último, además de descriptivo, es literal, como quizá puedan adivinar en la foto de arriba. Algo lineal pero muy disfrutable.
Eberg Antidote
Candidato firme a uno de los mejores discos de 2009 para el que les escribe. Pop electrónico-orquestal delicado y cuajadito de melodías.
Eberg es el alias de
Einar Tönsberg, y sus canciones han adornado alguna que otra teleserie yanqui e incluso un anuncio del
Iphone. El muchacho ya ha traspasado los límites de la isla: está instalado en Londres y se apoya -y cómo- en la dulce voz de la londinense
Janie Prince alias
Bird. Precioso.
Hjaltalín Sleepdrunk Seasons
7 chicos y chicas de
Reykjavík en la órbita de
Sufjan Stevens,
Grizzly Bear,
Beirut y/o
Arcade Fire. Lleno de armonías vocales y arreglos orquestales sin estridencia. Bonito de verdad.
Sin Fang Bous Clangour
Laptopismo emocional, entre sonidos de vídeojuego y capas de voces celestiales. Debut del líder de los también 100% islandeses
Seabear,
Sindri Sigfússon. Publicado -le pega todo- en
Morr Music.
Sigur Rós Von Brigdi (Recycle Bin)

La
papelera de reciclaje de
Von, el primer, fallido y poco conocido disco de
Sigur Rós. Una marcianada al cuadrado: las canciones de los Sigur son desfiguradas hasta lo irreconocible por paisanos como
múm,
GusGus,
Curver o
Biogen.
Trabant Emotional
Último disco hasta la fecha de este grupo divertido, chirriante, gamberro y extraño a partes iguales. La portada se convierte -se lo juro- en una especie de tricornio ideal para epatar en una fiesta de disfraces. Lo edita
12 Tónar, sello de la tienda de discos de igual nombre. No dejen de visitarla si acuden a
Reykjavík: los atentos empleados les recomendarán discos que podrán escuchar en una habitación con cómodos sofás mientras degustan un café cortesía de la casa. Igualito que por aquí, vaya.
K.U.K.L. The Eye / Holidays In Europe

Los dos discos de estudio del grupo en el que militó
Björk (y
Einar Orn) antes de la formación de los
Sugarcubes. Post-punk con sobredosis de grititos de la islandesa de esos que horrorizan a sus detractores.
Trúbrot Trúbrot

Debut de este
mítico supergrupo a la islandesa, con miembros de los -para ellos- seminales
Flowers -ole- y
Hljómar. Rock psicodélico y folk hippioso grabado en pleno 1969 y completamente en islandés. Una deliciosa rareza. Impagable la pinta de
endrogaos que lucen en las fotos de la portada. Reeditado para su 40 aniversario con 9 temas extra como parte de una cajita con la discografía completa de la banda.
The Hamrahlíd Choir Icelandic Choral Music
El disco de este peculiar coro islandés (sin disciplina de vestimenta, como pueden ver en la foto que hizo
éstesudiyéi) completa la cesta de la compra. Música vocal escrita por autores 100% isleños que discurre bastante dispar, entre el estremecimiento... y el aburrimiento.