Lo mejor de la década 16: mejores discos españoles 2007La Casa AzulLa revolución sexual La insultante madurez de Guille Milkyway; su oposición definitiva a ser nuestro Burt Bacharach; el disco que contiene la canción con la que casi viajó a Eurovisión; el momento más feliz de La Casa Azul; y todavía unas cuantas cosas más para que se nos animen a hacer La revolución sexual. Pop pluscuamperfecto, afrancesado, clásico, sintético, emocional y más Cerca de Shibuya que nunca.
HidrogenesseAnimalitos Cuánta cosa habita el indescriptible mundo compartido por los casi clónicos -bigote y melena- Genís Segarra y Carlos Ballesteros. Animalitos por doquier, de los que tenemos dos patas y de los de cuatro piernas, alas, escamas... De la poesía irremediablemente par de Caballos y ponis a ese hitazo intergaláctico llamado Disfraz de tigre pasando por la sobrecogedora El árbol, la descacharrante El poder de mis tejanos, la versión de El vestir d'en Pascual -music hall catalán cantado en origen por Guillermina Motta-, los falsos aires zíngaros de Vamos a casarnos, el tecno pop de Schloss...
Los PlanetasLa leyenda del espacio Salvando las distancias -que las hay- Los Planetas ensayan su Leyenda del tiempo... y su Omega. Partiendo de estructuras -e incluso letras populares- de muy diversos palos flamencos -concretamente Tientos, Verdiales, Mirabrás, Fandangos, Soleares, Cantiñas, Caracoles, Granaínas, Alegrías y hasta una Caña con la voz de Enrique Morente- el grupo edifica este disco con generosas dosis de psicodelia, minimalismo disfrazado de dron y rock cósmico alemán. Denso, difícil, novedoso con respecto a lo que el grupo venía haciendo hasta ese momento. Y muy por encima de sus dos discos anteriores. El grupo insiste en esta línea con su último EP, Cuatro palos (2009).
TravoltaEl efecto amor Lo más bonito y delicado surgido jamás de las manos de un (o dos) Surfin' Bichos. Tras finiquitar Mercromina -Desde la montaña más alta del mundo (2005), a punto estuvo de aparecer también en estas listas- Joaquín Pascual y Carlos Cuevas se embarcaban en este proyecto de pop de cámara con un disco de esos en los que (casi) nada sobra. Y contiene una de las mejores canciones españolas de los 10 últimos años: Corazón valiente. Por desgracia, el segundo -Manual de redención (2008)- bajó bastante el listón.
Triángulo de Amor Bizarro Triángulo de Amor Bizarro / El hombre del siglo V Desde una Galicia cuasi rural, estos bárbaros recuperan el espíritu del noise 80's cruzándolo a hostias con momentos shoegazer, arranques de kraut y otras lindezas psico-ruidosas. Lo mejor es la aparente facilidad con la que el entonces trío (y ahora cuarteto, con batería nuevo y el interesante añadido de un teclista) entregaba canciones hechas a dentelladas pero no exentas de humor. Meses después del impresionante debut homónimo, llegaba una fascinante colección de sus maquetas -con varios añadidos- para disfrutarles con -si cabe- mayor crudeza.
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28.11.09
Polar Garden
Malestar General les invita a oler las flores congeladas del Jardín Polar de Batahola74. Larga vida.
In the mix Them Crooked VulturesThem Crooked Vultures
Lo mejor de la década 15: mejores discos extranjeros 2007Animal CollectiveStrawberry Jam
Aquí están, por fin. Más de uno respirará tranquilo: hostia, sí, les ha metido, es guay, es cool... Que los muchachos se lo merecen es innegable. Pero aquí, a partir de aquí y teniendo en cuenta que el mejor hasta la fecha estaba por llegar. El entonces cuarteto, tras los ensayos definitivos de Sung Tongs (2004) y Feels (2005), cuajaba aquí su mezcla de experimentación, baile, dron y armonía. Eran ya más post que nadie. Y también arrancaban en los críticos musicales las mayores post-gilipollces escuchadas en años. Lo que no quita para que el colectivo animal sea una de las células creativas (y de resistencia) más importantes de la década.
BattlesMirrored / Holy FuckLP
Dos maneras de entender el rock instrumental. La primera, la de Battles, incluye voces. Empezamos bien. Voces, a ver si lo pillan, como un instrumento más. Y progresiones geométricas que les acercan al rock matemático. Pero con sangre: basta escuchar Atlas. Y en directo son aún mejores manipuladores, de sonidos y emociones. Lo de Holy Fuck es un intento -fallido, por suerte- de ordenar su caos. Pero es en esa infructuosa búsqueda -electrónica, minimalismo, kraut-rock, pop a secas- donde está la grandeza. Si en la pieza inicial -Super Inuit- parecen alumnos aventajados de Neu! a la altura de Lovely Alien -la cuarta- andan impartiendo un master en melodías circulares y bonitas. Y en la quinta cierran el ciclo con la teutona The Pulse. Pues sigan probando: quedan 4 canciones más.
DigitalismIdealism / JusticeCross
Madre mía. Algunos (Pitchfork, se llaman) colocan en el Top 3 de lo mejor de la década el aburridísimo Discovery de Daft Punk (aunque en su momento le pusieron un 6,4 de 10) y resulta que en el décimo aniversario de su definitorio Homework (a este le dan un 7,6, mira tú) aparecían dos discazos para rendir homenaje a los dos androides franceses dándole de paso alegría cacharrera y variedad de ruiditos al invento. Fantásticos ambos para bailar. Y paridos por sendos dúos: Justice, también galos, más petardos. Digitalism, alemanes, más cañeros. Lo que está claro es que Idealism y Cross merecen bastante más de un 7,6.
GrindermanGrinderman Donde Nick Cave se pone bruto. En más de un sentido. Desde esa fascinante canción sobre el no-pillar llamada No Pussy Blues hasta las guitarras redobladas que atronan en casi cada resquicio de este Grinderman; algo así como el afilador. Pues eso: afilado, sin refinar, abrasivo, agrio, fascinante, distorsionado. Más que bruto... brutal.
Iron & WineThe Shepherd's Dog Sam Beam se deja el esqueleto folk en casa y ensaya nuevos ropajes para sus canciones, mucho más animadas que de costumbre. El barbudo, anda aquí embelesado por instrumentos que no necesariamente se llaman guitarra acústica (y amigos que se llaman Joey Burns; ya había colaborado con Calexico en 2005) para acabar invocando a los espíritus de Nick Drake y el Van Morrison de Astral Weeks. Lo cual, amiguitos, embellece sobremanera su música. Sorprenden así la riqueza americanesca de Pagan Angel and a Borrowed Car, el alegre aliento campestre de House by the Sea o el vudú-funk nuevaorlanesco, a lo Neville Bothers, de Wolves (Song of the Shepherd's Dog). Fantástico y jodidamente bonito.
LowDrums & Guns
Y van 3. Trust era el pastoral; The Great Destroyer, el ruidoso; y en este, Low añaden un ligero pero a la larga imprescindible barniz de electrónica con el tacto, el buen gusto y la sutileza de siempre. Un disco esquelético pero solemne. Inspirado según parece por la Guerra de Irak. Aunque contenga una canción llamada Sandinista y otra -mítica, eterna, clásica- de nombre Belarus. Todavía esperamos continuación.
MalajubeTrompe-l'oeil
¿Por qué cuando se escribe la historia de la pujanza del rock canadiense a mediados de esta década se olvidan de Malajube? ¿Será porque cantan en francés? ¿Somos tan pero tan anglocéntricos? ¿Nos hemos olvidado de sus canciones explosivas, dinamitadas casi en cada compás para que nos estallen en los oídos? ¿Ya no somos capaces de percibir toda la música que cabe entre los subidones casi circenses de Montréal -40º C y el mal fario de Casse-Cou? ¿Tan mala memoria tenemos?
M.I.A.Kala
Otra vez M.I.A. Dos años después. Algo más mayor, algo más sabia. Algo más recargada, algo más ligera. Haciendo trizas los ritmos, desfigurándolos con una batidora cada vez más poderosa. Viajando a tantos sitios sin moverse de Londres: los decorados de Bollywood; las favelas de Rio de Janeiro; las calles de Luanda; Willcania, Nueva Gales del Sur, Australia... recogiendo los beats de entre los adoquines de cualquier sitio -World Town- y reordenándolos para retratar la gripe aviar -Birdflu-, a los chicos malotes -Boyz- o a los más malotes aún: Paper Planes, la canción de Slumdog Millionaire... y del Oscar...
MikaLife in Cartoon Motion
Con él llegó el escándalo. La explosión de color. La hiperactividad rosa. Desde el mainstream, ocupando una parcela limítrofe a la de los inferiores Scissor Sisters, cautivó por igual a fans de Queen, Rufus Wainwright, Sparks y Marc Almond. Un torbellino cargado de canciones infalibles -también llamadas singles- petardas, divertidísimas e impecablemente bien construidas. Es decir, cosa seria. Por desgracia, escuchado su recientísimo The Boy Who Knew Too Much (2009), se concluye que esto era muy bueno... pero sólo daba para un disco.
Miranda!El disco de tu corazón Miranda=Pet Shop Boys + Pimpinela. O, en fino, tecno pop melodramático, que fue la etiqueta que les inventó su agente de prensa. Muy acertada. En Argentina, casi desde sus incios, fueron pasto del público adolescente. Pero al forzar aquí el elemento melancólico/nostálgico -o sea, adulto- sus canciones ganan en profundidad. Los arreglos, encima, se convierten en cálidos guantes para cada canción. Enormes rodajas de pop llamadas Prisionero, Hola, Perfecta (con Julieta Venegas), Vete de aquí (con Fangoria), Enamorada... SpoonGa ga ga ga ga
Una historia del pop en 10 canciones y poco más de media hora. A Spoon se les veía venir de lejos: Girls Can Tell (2001), Kill the Moonlight (2002) y, sobre todo, Gimme Fiction (2005)... pero un disco que contiene tres temas tan buenos y tan distintos entre sí como The Ghost of You Lingers, You Got Yr. Cherry Bomb y The Underdog está abocado a ser una puta obra maestra.
Amy WinehouseBack to Black
A estas alturas de la película, sabiendo lo que sabemos, se hace cuesta arriba y es difícil juzgar a Amy Winehouse como mera intérprete. El caso es que este desastre con piernas puso patas arriba la escena del pop inglés, desde el soul canónico y armada con una garganta antigua. A la que Mark Ronson -fundamental en esta jugada- opuso una producción tan respetuosa como futurista. Lo que es una vuelta al negro, sí. El resto de la historia -la de Amy y la de sus herederas llámense Adele, Duffy, etc...- ya se la saben ustedes de sobra. Pero que este es un disco cojonudo puede que se olvide en demasiadas ocasiones.
Patrick WolfThe Magic Position Patrick Wolf cuenta con un talento avasallador, hiperactivo, poliforme y extravagante que rebasa los límites del propio disco e incluso de un estilo medianamente definido. Cantautor, multinstrumentista y productor, controla perfectamente su producto. Es el último en esa tradición de solistas ingleses elegantes, irónicos y algo pasados de vueltas que incluye a Bowie, Marc Almond, Morrissey y Jarvis Cocker. Personalidad, imprevisibilidad, temazos como el que titula este disco. Tampoco son mancos Wind in the Wires (2005) y The Bachelor (2009).
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3 x 1...y el Neu! (Galileo) fue una fiesta. Seguramente LA fiesta moderna de este falso otoño/invierno pop. Cohete, Punsetes y... Triángulo de Amor Bizarro de regalo. Menudo regalo, oigan. Empezaron las hostilidades los caníbales gallegos -que habían venido a celebrar el 20-N al Nasti la noche anterior con una fiesta llamada El Baile de los caídos- que, desde que tienen nuevo batería y teclista, le pegan que da gusto a una especie de kraut-noise aniquilador que pa' qué las prisas. Menos distorsión y más tensión. Pero con la misma mala hostia de costumbre. Duros, castigadores, precisos y -como ocurrió con los tres grupos- yendo claramente de menos a más. Pero, sobre todo, el tema es que son dueños de un asfixiante arsenal de canciones.
Cedieron el sitio a Cohete, que rompieron una cuerda nada más salir. Urs acabó tocando la guitarra de alguien que tuvo a bien dejársela en algún sitio del backstage. La cosa empezó fría y algo desangelada, y encima el trompeta de la mini-sección de vientos (completada con trombón) no aparecía por ningún sitio. Pero los chavales se/nos calentaron empleándose con sus canciones: afiladas, de las que siempre terminan en aristas. El pase acabó con uno de esos temas que deberían ser hits en un mundo ideal: El club cocina. A mitad, el trompetista irrumpió en el escenario para soplar en los últimos estertores. Y todo acabó cuadrando en el último minuto.
Los Punsetes, impecables. Manejando a la perfección su discurso políticamente incorrecto, costumbrista, surreal, pedante y tremendamente ingenioso a partes iguales. Brillando al acelerar y endurecer lo justo lo más granadito de su repertorio. Mención especial para la fascinante Tus amigos y sus tres grandes hits modernos: Dos policías, Fondo de armario y Maricas. También para la camiseta de Chewbacca Gafapasta (es igualito al cantante de Migala, me contaba entre risas mi muy estimado Ideólogo) de Anntona (mola mucho también en solitario) y para Ariadna, impertérrita como siempre, sacando lustre a su limitada voz y luciendo modelito muy La Edad de Oro chamorrista.
Dulce miel salvajeMadre mía, da gusto recomendar proyectos como este. Una labor de amor, la de Guillermo Farré. Su proyecto se llama Wild Honey, como uno de los discos perdidos -pero hermosos- de los Beach Boys. Editó un bonito minielepé homónimo en febrero de 2008, y ahora se lanza a lo grande con Epic Handshakes and a Bear Hug. Grabado en su casa With a Little Help from His Friends y mezclado en Nashville con Brad Jones, colaborador de Josh Rouse y, últimamente, de Sunday Drivers y Quique González.
Uno de esos discos en los que todo parece estar en su sitio, en los que no sobra ni falta nada. Un álbum fantástico, trabajado con gusto, cuidado y cariño. Hermoso desde su portada, de referencias impecables e imbuido por el espíritu de la Edad de Oro del Pop, consigue no limitarse a la nostalgia. Entre otras cosas, porque está lleno de melodías inolvidables como las de Isabella, Whistling Rivalry o la gran Hal Blaine's Beat, dedicada al mítico batería que logró tocar en ¡Ojito! Good Vibrations, These Boots Are Made for Walking, Strangers in the Night, Mrs Robinson, Somethin' Stupid, The Way We Were, Can't Help Falling In Love, Aquarius... y muchas de estas canciones parecen estar también en el código genético de Wild Honey.
Si están interesados en el disco, pueden comprarlo o descargarlo aquí, en la web de Wild Honey, que también les mantendrá informados sobre el grupo que, de momento, ejercerá de telonero de los Sunday Drivers el viernes 20-N. Pero, sobre todo, presentará el disco el 18 de diciembre en Neu! Club con un concierto muy especial. Tras tocar las canciones nuevas, volverá a subirse al escenario para interpretar al completo el indispensable A Christmas Gift For You de Phil Spector. Como mínimo, eso: un regalo.
In the mix Wild HoneyEpic Handshakes and a Bear Hug
Lo mejor de la década 14: mejores discos nacionales 2006 Como ven, esta lista empieza también con trampa. Aunque todo quede en familia: el Padre, la Hija y... ¿el Espíritu Santo?
Enrique MorenteSueña la Alhambra Estrella MorenteMujeres Por si no lo sabían, las ansias de experimentación sonora de Morente no se agotaron ni mucho menos con Omega. Y lo que ha hecho después es encontrarse con todo tipo de creadores para desarrollar y expandir las posibilidades expresivas de la música, sin más etiquetas. Intentar hablar de todo ello sería absurdo y muuuuy largo. Baste decir que los 3 discos publicados por Don Enrique en esta década -los otros son El pequeño reloj (2003) y Pablo de Málaga (2008)- son susceptibles de estar en estas listas. Y que éste, en concreto, explora textos de San Juan de la Cruz, Cernuda o Cervantes, música de Piazzola, contiene un martinete en latín... y ejerce de banda sonora de un curioso documental de igual título rodado -claro- en la Alhambra; con el concurso de Pat Metheny, el espectacular bailaor El Moreno... o su hija, Estrella Morente... que, a su vez, en Mujeres deja otro testimonio de su especialísima voz, dobla vocalmente a Penélope Cruz en Volver (canción y película) y rinde homenaje con riesgo y gusto exquisito a cantaoras -La Perla de Cádiz, La Repompa, Carmen Linares- y cantantes -Nina Simone, Chavela Vargas, Rocío Jurado- míticas.
Pauline en la PlayaSilabario Las Hermanas Álvarez como si se llamaran Gloria y Carmen: en su mejor y más vainiquero momento. Basta escuchar Lo que mejor se me da o Lo que pesa un hueso de cereza. Algunas canciones (Hecha trizas) son auténticos haiku. Y es que la depuración del lenguaje -sonoro y lírico- es lo que lleva al dúo a lo más alto. Solas -en compañía de 3 músicos- van escribiendo con muy buena letra las canciones de este Silabario (qué buen título), uno de esos discos en los que se notan perfectamente la paciencia y el cariño que se han puesto.
Josele SantiagoGarabatos Josele pintando cada vez con más colores. Quizá el primero era más completo y se echan en falta los tejemanejes de Mastretta, pero Pablo Novoay cía no son moco de pavo; y, a la postre, los músicos de Garabatos han acabado siendo esas Menudencias que ya aparecen impresas en la portada de Loco encontrao (2008). Las 3 cimas de Garabatos son las más altas de sus 3 discos en solitario: Las cosas fingen, ese emocionante y desgarradísimo Farol y En tu estampa. Ole.
SinglePío pío La sorpresa del año. Sabíamos de las buenísimas artes de Ibon Errazkin, como mínimo la mitad de este supuesto disco solista de Teresa Iturrioz. Pero encima ella va y se supera y canta (y hasta rapea) bonito, bonito. Canciones, ideas, emoción, melodías y muchas puertas abiertas aún más allá de las que ya dejó Le Mans con su último disco. Por no hablar de las canciones que acabaron desperdigadas en los 3 EP's: Pianístico, Tu recuerdo, Honey. Para colmo tanto éstos como el disco se llevan algunos de los mejores momentos gráficos de Aramburu ¡Qué portadas! Van las otras 3, venga...
12TwelveL'univers Por si convertirse en grupo de acompañamiento de Rosa (sí, esa Rosa) en Una eternidad (búsquenla en De Benidorm a Benicassim, 2005) no era suficientemente hardcore, 12Twelve extreman su postura en este L'univers que, aún así, sigue estando muy poblado por planetas de órbita postrock. Ojo, el jazz es más una excusa para ordenar (o desordenar) ideas que una esencia sonora. Escúchense si no La habitación de Albert, las electroniqueces de Ruidos per Ondes Martinot et Orchestre y R2 chapa o el freekraut de Autobahn Polizei.
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9.11.09
Lo mejor de la década 13: mejores discos extranjeros 2006Arctic MonkeysWhatever People Say I Am, That’s What I Am Not Believe the hype! No se puede añadir mucho más. Sean indolentes en directo, caigan mal por su insultante juventud, tengan un nombre casi tan feo como Oasis o no logren publicar ni una puta canción más en su vida, este es uno de los discos del año. Y punto. Eso escribió éstesudiyéi en 2006 sobre el debut de Arctic Monkeys. Tres años y muchas cosas más tarde, lo sostiene. Frescura, morro, juventud, velocidad; zeitgeist para unos chavales que han demostrado haber crecido mucho, y bien, en tres años. Ya se hablará de The Last Shadow Puppets cuando corresponda.
BeirutGulag Orkestar Las maravillosas aventuras no-tan-estrictamente-balcánicas de Zachary Francis Condon están más cerca conceptualmente de la música de Sufjan Stevens o Andrew Bird que de la de, por ejemplo, Goran Bregovic. Y de hecho, el envoltorio sónico de Beirut ha ido mutando hacia -entre otras cosas- los aromas francófilos de The Flying Club Cup (2007). Pero es que Condon, como Stevens, Bird y otros grandes, utiliza el sonido para que le ayude a expresar la emoción adecuada de la manera más acertada posible. Fuera de género. Fuera de serie.
Camera ObscuraLet’s Get Out Of This Country Alumnos de Belle & Sebastian que ya no lo eran. Los de Traceyanne Campbell superaban a sus mentores y maestros con este perfecto tratado de pop agridulce y encantador. Basta escuchar su homenaje al gran Señor Cole (Lloyd I'm Ready To Be Heartbroken) para entenderlo todo. Glasgow daba una vez más lo mejor de sí misma -uno de los grandes discos de pop de la década- en un año bastante flojo para el pop británico.
Bob DylanModern Times Título del año (ironía con homenaje a Chaplin) para un Dylan reconstruido en los tres últimos discos por su insistencia en mirar hacia tiempos nada modernos. Cada vez ahondaba más en sus raíces y acabará cerrando el círculo un siglo de estos. Por desgracia, la racha se cortó con el siguiente y no-tan-bueno (más bien aburrido) Together Through Life (2009). Hasta la década que viene, Roberto.
Gnarls BarkleySt. Elsewhere Ojalá todos los hypes fueran como este. Cee-Lo y Danger Mouse -todo un personajazo de estos 10 años desde que se destapó con el bootleg-de-bootlegs, The Grey Album, y acabó produciendo a Gorillaz, Beck o The Black Keys- sobrevivieron a la vorágine de Crazy -una de las canciones grandiosas de lo que va de siglo- con este pedazo de disco. Va al grano, tiene un sonido impecable, se puede bailar y apesta a pop por los cuatro costados.
Joan As Police WomanReal Life Amiga y colaboradora de Rufus y Antony. Es emocional pero alberga un imprescindible y necesario punto de locura que se dispara en directo. Piano y voz como (casi) únicos mimbres. Canciones que se clavan: Real Life, The Ride, ese I Defy a dúo con Antony... Un disco de debut inteligente y sobrio. Con hermosa continuación en To Survive (2008) y vuelta de tuerca en la oblicua y disparatada colección de versiones Cover (2009). Sobre un escenario, gana.
The KnifeSilent Shout Oscuros, intensos, arties y hasta extrañamente bailables. Pero, sobre todo, con un sonido absolutamente propio. Los hermanos suecos Karin y Olof Dreijer esconden sus rostros tras máscaras igual que sus canciones insanas, distorsionadas, retorcidas y aparentemente frías esconden algo lejanamente acogedor, indefiniblemente cálido; o más bien, remotamente reconfortante. Sus 3 discos -si no incluimos la banda sonora de Hanna med H- son fantásticos, pero este es una barbaridad (en muchos sentidos) de principio a fin. Y en 2009 habrá que hablar de nuevo de Karin, alias Fever Ray.
Micah P. Hinsonand the Opera Circuit Micah P Hinson se marcó uno de los discos del año casi sin levantarse de la cama. El dolor ronco de una espalda rota por demasiadas experiencias límite. La soledad del que conoció demasiada compañía. Este disco entra directamente al estómago como un puñetazo con guante de terciopelo. Corazón folk envuelto en cuerdas y distorsión. Dolor reconvertido en joyas del calibre de Diggin a Grave, Letter From Huntsville, Little Boys Dream, You're Only Lonely... y así hasta once. Escalofriante. Y todo sin despegarse de las raíces.
Mouse On MarsVarcharz Confíen en los veteranos: no les defraudarán. Mouse On Mars reinventan Niun Niggung (2000) e Idiology (2001) -ambos se quedaron fuera de la selección por los pelos y por la competencia- con lo que han ido aprendiendo por el camino. Abstracto, difícil y experimental, pero engarzado por encantadoras melodías subterráneas.
M. WardPost-War Un caso extraño de amor por las raíces de la música americana. M. Ward trabaja su música de tal manera que parece que el folk, el country o el blues se inventaron ayer y él estaba allí para grabarlo, tal cual. Clásico y fresco. Lo-fi con corazón y nervio. Si End of Amnesia (2001), Transfiguration of Vincent (2003) y Transistor Radio (2005) gustaban mucho, este -definitivamente- entusiasmaba.
PsappThe Only Thing I Ever Wanted Pop electrónico de juguete... con aristas. Sobre todo las que aporta la inigualable voz de Galia Durant. Nanas para niños traviesos, casi chungos... como Carim Classman, responsable de que todo esté en su sitio construyendo las canciones con el mimo y la paciencia de un relojero. Suena mucho más limpio y quirúrgico que Tiger, My Friend (2004)... y ese podría ser su único pero.
Sonic YouthRather Ripped Sonic Youth empezaron la década fatal, con el aburridísimo NYC Ghosts & Flowers (2000). Y en Rather Ripped, tras un esfuerzo increíble de contención, lograron destilar sus esencias en canciones de minutaje asumible, sin las divagaciones excesivas -lo cual no quiere decir que sean malos discos, ni mucho menos- de Murray Street (2002) y Sonic Nurse (2004). A eso se le llama pop ¿no?... pues los neoyorquinos son capaces de acabar pervirtiendo ese concepto... respetándolo. No sobra ni una nota y era su mejor trabajo (como mínimo el más centrado y completo) en años, quizá desde Dirty (1992). Para compensar, decidieron acabar el año con una recopilación de rarezas también recomendable (pero menos): Destroyed Room. Y esperen; esperen al capítulo de 2009, que habrá más (segunda) juventud sónica.
TV on the RadioReturn to Cookie Mountain Una de esas bandas para las que hay que inventar calificativos. O mejor no. Mejor disfrutarla sin más. Trenzan tan bien sus influencias que los rastros acaban por perderse. Tras el autoproducido Ok Calculator (2002), ensayaron con Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004) y crecieron de golpe aquí. Para el siguiente, Dear Science (2008), decidieron volverse un poco más accesibles sin perder su osada esencia. Por no hablar de ese monumento en perpetuo movimiento llamado Wolf Like Me. O la carrera como productor del guitarrista Dave Sitek, con Liars, Yeah Yeah Yeahs, Foals y hasta Scarlett Johansson en el curriculum.
Tom WaitsOrphans (Brawlers, Bawlers & Bastards) ¡Maestro! Waits entrega 54 canciones, 30 de ellas flamantes, en tres discos temáticos. Sí, otras 24 son repescadas de diversos ámbitos, pero aún así, éstesudiyéi se niega a colocar el artefacto entre las recopilaciones. Y es que en este caso, el concepto lo hace nuevo. En Brawlers (el mejor), su (in)digestión de raíces americanas; en Bawlers, la cara más reposada; en Bastards, su perfil nervioso y experimental. El disco más generoso del año. Y la antesala de su retorno a los escenarios, con esa generosa y caríiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima gira Glitter & Doom -de la que hay souvenir discográfico: Glitter & Doom Live (2009)- que le trajo por primera -¿y última?- vez a nuestro país. Visto, y encima en el Kursaal.
WolfmotherWolfmother ¡Dioooooos! ¡Puro Hard Rock de los 70! ¡Heavy Metal vetusto y de primera en 2006! Lo mejor de Black Sabbath, Led Zeppelin y hasta Jethro Tull pasado por el filtro modernete/stoner de Queens Of The Stone Age y condensado en canciones que sólo en 7 (de 13) ocasiones superan los cuatro minutos. Por supuesto que se les va la pinza con sus fantasías de espada y brujería, otros clichés del género y, en general, del rock setentero... pero es que incluso esos momentos molan mogollón. Y cuando todo encaja... ¡es la polla! El mejor ejemplo: los dos minutos y cincuenta y seis segundos absolutamente gloriosos de Woman. En 2009 insistieron en esta vía poniendo un huevo cósmico, Cosmic Egg, de proporciones épicas. Brutales.
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8.11.09
30 años con The Wall, 20 años sin muroMañana es el gran día, el vigésimo aniversario de la caída del muro físico, político y mental que separaba dos mundos reconciliables. Quizá algún día se cumplan otros 20 desde que haya caído ese muro de la vergüenza erigido por Israel con la misma displicencia y desprecio que el demostrado por los que construyeron el berlinés. El caso, volviendo a lo que toca, es que los fastos en Berlín se suceden -y éstesudiyéi, si no se hubieran dado determinadas circunstancias, hubiera estado hábil y hubiese pensado un poco, podría (debería) estar allí-, las cosas han cambiado, la capital alemana es una ciudad fantástica y ahora el mundo es otro. Por favor, no se depriman pensando si mejor o peor que aquél.
Muros contra muros. Ocho meses después de esta apertura, en julio de 1990, Roger Waters llevaba a la ciudad una versión ampulosísima de The Wall en directo. Y decir ampuloso es quedarse corto si uno mira la fotografía de arriba y atiende a la lista de invitados: The Band, Van Morrison, Sinéad O'Connor, Cyndi Lauper, Marianne Faithful, Scorpions, Joni Mitchell, Paul Carrack, Thomas Dolby, Bryan Adams, la Orquesta Sinfónica de la Rundfunk, Ute Lemper y hasta Tim Rocky Horror Curry entre otros.
Una cosa mamotrética y algo alejada del espíritu que estaba tras ese asfixiante y claustrofóbico The Wall que Pink Floyd publicaron hace ahora 30 años (30 de noviembre de 1979, concretamente) inspirados por la inestabilidad mental de su ex compañero Syd Barrett y los propios traumas infantiles de Roger. Un disco con tics sinfónicos y una carga importante de pretenciosidad pero, a la vez, lleno de momentos escalofriantes, arreglos inesperados, melodías tan elaboradas como hermosas y furia rock incontenible. Pero no me construyan más muros, háganme el favor.
Aplastados por el MAMMÚTPese al nombre, nada es dinosáurico en los islandeses Mammút: sus componentes apenas rozan la mayoría de edad. Pese a ciertas veleidades björkísticas de su cantante -no se critica en absoluto, solamente se reseña-, apenas algunas veces sus canciones nos recuerdan a los Sugarcubes. Su segundo disco, Karkari, es un cursillo acelerado de postpunk y pop extravagante con hits impronunciables cantados en su idioma, como Svefnsýkt. El primero está por escucharse, pero hay ganas. Mammút - Svefnsykt
Y en directo, amigos, son imparables, desvergonzados y frescos. Al margen de algunas inflexiones, bailes y ropajes björkianos de la cantante (Kata, que también hace ruiditos con un teclado, sopla con fruición trompeta y afloja y aprieta la clavija de una cuerda del bajo mientras la bajista lo toca en pleno tema, entre otras cosas) tenemos dos guitarristas (Alexandra y Arnar) que van del dance-punk de entrecortadas notas a levantar a dúo mástil y aullidos en pleno ejercicio de metal ochentero. La sección rítmica (el bajo para Asa, la batería de Andri) entre sobria y soberbia. Por una parte, se notan -pese a su insultante juventud- los casi 6 años quellevan tocando juntos. Por otra, son frescos y osados como pocos. Y sus crescendos excéntricos empujaron al público que llenaba la Fotomatón (pese al puente y el Derby) al baile frenético y -cosa poco habitual- al aplauso espontáneo en mitad de canción. Inclúyase a DJFlow. De lo mejorcito del año en conciertos. Así se les dice, así se les cuenta.
Lo mejor de la década 12: mejores discos españoles 2005
Al igual que ocurrió fuera, 2005 fue una gran cosecha para el pop español. Y sólo por eso quedan fuera de este repóker de ases álbumes como los de Mercromina (Desde la montaña más alta del mundo), Refree (La matrona), Lapido (En otro tiempo, en otro lugar), los Pinker Tones (The Million Colour Revolution) y Una Sonrisa Terrible (Promesas), además del estupendo disco colectivo/conceptual De Benidorm a Benicassim.
ClovisRespira Respira era la culminación de un largo y delicioso camino que llevó a Fino Oyonarte y Cristina Plaza a la cima del pop evocador. O, según el tema que lo abre, a hacerles Invencibles en lo suyo. Trabajan pausadamente, despacio pero con buena letra (e inmejorables melodías); y desde entonces solo han publicado el -incomprensiblemente- ignorado Bajo la influencia (2008). Merecen mucha mejor suerte: ellos y canciones como Mundo y Tormenta de verano (de este Respira) o la inconmensurable Detrás de las puertas (Bajo la influencia).
Jet LagJet Lag Salvando todas las distancias que ustedes quieran, si Jet Lag fueran nuestros Wilco, este tendría que ser su Yankee Hotel Foxtrot. Se huele desde la triunfal apertura con Snipers Shoot Stars. Además de ser -de largo- su mejor trabajo, es uno de los discos más valientes y mejor construidos del rock español de los últimos años, lo cual es un enorme mérito en sí mismo. Pilló a los fans a contrapié. Y encima contiene temazos como The Sea Below, Delay o Skyscrapers Can't Collapse. Por si faltasen credenciales de americana, apúntense las colaboraciones de Gary Louris, Stacey Earle y Mark Stuart y Steve Wynn. Osado.
Lori MeyersHostal Pimodán Lo de Granada y la música habrá que estudiarlo a fondo algún día. Lori Meyers son la (pen)última perla de un collar que parece interminable. Y encima funcionan como perfecto nexo de unión entre la época de Los Ángeles y Mike Ríos (canciones como Dilema apestan a pop sesentero) y la actualidad. Volvían de un primerizo pero hermoso Viaje de estudios (2004) y se encaminaban al más feroz y psicodélico Cronolánea (2008), pero cuajaban su mejor momento alojándose en este Hostal Pimodán. En 2006 entraron en La Incubadora de Universal, que reeditó este disco para llegar (supuestamente) a más oidos.
Love of LesbianManiobras de escapismo Fue pasarse al castellano y el pop de Love of Lesbian ganó muchos enteros. Resulta que en Santi Balmes, además de una voz extremadamente personal hay un muy buen letrista. Por no hablar de los mejores títulos de canciones que se recuerdan en mucho tiempo (Mi personulidad; Houston, tenemos un poema; Mi primera combustión o Marlene, la vecina del ártico), que encima esconden grandes temas detrás; y del plus melancólico-melódico que gano el grupo a partir de este disco. Nivelón.
Sr. ChinarroEl fuego amigo Ahora sí. Sin variar su esencia, Chinarro/Luque deja por fin de lado esa monotonía de amateur vocacional que hacía de su música algo espeso y aburrido en demasiadas ocasiones... aunque detrás se escondiesen buenas canciones. Y comienza además esa inmersión en el sonido y las maneras de la música de raíz española (flamenco y hasta copla) que se ha prolongado en El mundo según (2006) y Ronroneando (2008) ¿Bastaba que Chinarro/Luque viajara de Sevilla a Graná para dejarse producir por J y acompañar por otros ilustres de la ciudad llamados Enrique Morente o Antonio Arias? Bueno, la idea era sobre todo soltarse el pelo y llegar a conclusiones nuevas como El rayo verde y El rito.
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1.11.09
¡No quiero oirte!
Fotografía: Alfredo Arias
¡Basta! A veces uno acaba hasta las narices de música y decide recrearse la vista más que el oido. Con las fotografías de Alfredo Arias, por ejemplo. Pinchen, por favor, sobre la imagen para verla más grande. Y así apreciar un poquito más el talento de Alfredo. Estrenó hace muy poco este blog, y mantiene más o menos actualizado este Flickr. Si tienen ustedes Facebook, se pueden además unir a su Club Oficial de Fans de Caralibro. Luego no digan que no se les había avisado.
Vivir consiste en construir futuros recuerdos. Estoy preparando recuerdos minuciosos, que algún día me traerán la melancolía y la desesperanza.
ERNESTO SÁBATO