Malestar General
Lo mejor de la década 20: mejores discos españoles 2009
Y hasta aquí hemos llegado. Por desgracia, 2009 no ha sido buen año para la música española. Más o menos así nos ha quedado el repóker en esta ocasión. Entren ustedes con buen pie en la nueva década y pídanle buena música a los
Magos...
Anntona En la cama con AnntonaEl guitarrista de
Punsetes añadiendo cacharrería electrónica -suponemos que por una mera cuestión práctica- a un puñado de canciones que con otros arreglos podrían formar parte del repertorio del grupo nodriza -su debut estuvo a puntito de entrar en la lista de 2008- por compartir humor políticamente incorrecto, mala baba, agilidad mental... La interpretación fría y desapasionada aumenta la desazón que provoca reconocerse en canciones sin piedad como
Y además bastante fea,
Todo el mundo tiene porno en casa o
La policía del amor incorrecto... ¿Qué tienen estos chicos contra las Fuerzas de Orden Público?
Alondra Bentley Ashfield AvenueRussian,
Anni,
Boat Beam... ¿
Alondra? Bueno, algunos pensamos que juega en una liga distinta. En otra división. Y que lo de
chica mona y jovencita con guitarra es un insulto. Para todas, sí, pero especialmente para esta anglomurciana que atesora gran voz y mejores canciones. No busquen más explicaciones. Cuando alguna de ellas alcance la cota lírica de ... (tres puntos suspensivos, es el título de la canción y no un olvido),
Still Be There o
Some Things of My Own se les hará saber. Y escucharla -y verla- en directo es una delicia.
La Bien Querida RomanceroTodo un
Romancero postmoderno, en efecto. Música taciturna,melancólica, invernal. Canciones marcadas aunque apenas bosquejadas. Arreglos sorprendentes, variados y valientes del gran
David Rodríguez, del que siempre esperamos el disco definitivo... y quizá ya nos ha entregado unos cuantos. Lo mejor es que todo va a favor de la voz clara y las letras rotundas de
Ana Fernández-Villaverde. Por destacar:
El zoo absoluto y
De momento abril. Encima, el disco gana con las escuchas.
Pájaro Sunrise Done / UndoneUn disco con dos pájaros... y ahora un solo pájaro para estos dos discos.
Yuri Méndez se quedó solo para administrar la franquicia leonesa de
folk-pop y otras hierbas. Aunque el ex-pájaro
Pepe López deja aún su rastro sonoro a lo largo de estas 22 canciones como 22 soles. 22 composiciones de Yuri que reclaman atención desde la sutileza, sin sobresaltos. Pero llenas de matices, de esos detalles que convierten lo pequeño en grande. Nuestro
Iron & Wine,
Bonnie 'Prince' Billy y
Micah P Hinson en uno. Salvando las distancias que ustedes quieran. Pero es una preciosidad, oigan.
Wild Honey Epic Handshakes and a Bear HugLa sorpresa tardía del año ha desplazado de esta lista a discos tan interesantes como los de
Za! o
Cohete. Pero es que no había otra. El minielepé homónimo de este proyecto comandado por
Guillermo Farré ya nos dio pistas. Pero estos
épicos apretones de mano y abrazos de oso nos han acabado de conquistar. Llamarse como un disco semi olvidado de los
Beach Boys te puede condicionar en exceso. Aunque no te parezcas a los
Beach Boys. Pero lo curioso en este caso es que, pese a que las raíces de la música de
Wild Honey están firmemente ancladas en el
60's pop, por mucho que busquemos no es fácil encontrar referentes muy concretos. Quizá estén, seguramente están... pero lo bueno es que Guillermo acaba haciéndolos suyos. Clásicos modernos.
Lo mejor de la década 19: mejores discos internacionales 2009
Animal Collective Merriweather Post PavillionLa razón principal por la que
Post Merriweather Pavillion es uno de los mejores discos de la década es que sintetiza y unifica los logros (incluida la fusión
brianwilsoniana que
Panda Bear no logró clavar en su
Person Pitch) de uno de los grupos más definitorios, interesantes, inimitables, loados y comntados de estos 10 años. Ni más ni menos. Parece casi inevitable auparlo... pero de verdad lo merece. Como muchas de las grandes obras es a la vez un repaso y un reacomodo de la historia de la música pop. Reafirmación y revolución.
Antony and the Johnsons The Crying Light En los últimos años, un personaje tan complejo como
Antony casi ha pasado a ser parte del
mainstream. Bueno, o al menos de cierto
mainstream, cultivado y
snob. Pero él, por suerte, parece inmune a estas cosas, encerrado en su especialísimo mundo musical. Frente al más barroco
I Am a Bird Now (2005),
The Crying Light ofrece arreglos mínimos y desnudos, pero consigue la misma -o mayor- intensidad emocional. Aunque sigue sin desvelarnos el misterio de su voz única. Por suerte.
Andrew Bird Noble Beast / Useless CreaturesAndrés Pájaro, el
Silbador, el del violín, consigue su mejor disco, el más matizado, el más bello, el de los arreglos más bonitos y elaborados. El que contiene la preciosa
Effigy. Más que nunca,
Andrew Bird da la misma importancia a todos los elementos de su música. Por eso, silba más que otras veces; por eso, elige palabras y frases enteras por su sonoridad antes que por su sentido; por eso acompaña en una edición especial esta
noble bestia de otro disco con 9 hermosas canciones:
Useless Creatures. Disco instrumental; es decir, en el que la voz -y los silbidos- son también meros instrumentos.
Leonard Cohen Live in LondonEl
souvenir sonoro -acompáñese por favor del dvd gemelo- de una gira espectacular en resultados, forma física del protagonista -cantando durante 3 horas y en muchos momentos arrodillado a sus 75- y también en sonido. Muchos de los que se se quejan de la producción de los discos del candiense han debido enmudecer al escuchar los nuevos arreglos -y al excelentísimo grupo, por supuesto- que prolongan una vez más -y levantan, si cabe- la vida de los clásicos imortales del repertorio de
Cohen. Equilibrado, por cierto, entre casi todos sus discos. Si estuvieron, querrán revivirlo; si no estuvieron se harán una idea de por dónde fueron los tiros. O quizá directamente se quieran pegar un tiro.
Dirty Projectors Bitte OrcaLa rara belleza de la música de
David Longstreth culmina en su disco más accesible hasta la fecha. Muchos de los meandros impenetrables de otros álbumes conducen ahora a sitios algo más lógicos, pero a la vez conserva todo el encanto de sus aristas, sus recovecos y su imprevisibilidad constante. Guitarras de rock a prueba de
indis, adornos
afro, ritmos entrecortados y armonías vocales (im)perfectas que encajan especialmente en
Cannibal Resource,
Stilness is the Move,
Two Doves o
Temecula Sunrise.
Eberg AntidoteComo ya se dijo
por aquí:
Candidato firme a uno de los mejores discos de 2009 para el que les escribe. Pop electrónico-orquestal delicado y cuajadito de melodías. Eberg es el alias de Einar Tönsberg, y sus canciones han adornado alguna que otra teleserie yanqui e incluso un anuncio del Iphone. El muchacho ya ha traspasado los límites de la isla: está instalado en Londres y se apoya -y cómo- en la dulce voz de la londinense Janie Prince alias Bird . Precioso. Pues poco más que añadir...
Fever Ray Fever RayDe alguna manera, el disco de
Karin Dreijer-Andersson en solitario da casi más mal rollo que los que graba con su hermano como
The Knife. Que ya es. La música de
Fever Ray sería la banda sonora perfecta para David Lynch (
If I Had a Heart) o para esos enfermizos tebeos de
George Burns (
Concrete Walls) a los que el diseñador
Martin Ander rinde homenaje con la portada. Pero a la vez, para alcanzar sus maléficos fines sonoros,
Karin parte de elegantes arreglos atmosféricos que bien podría firmar
David Sylvian. La colisión es brutal y le deja a uno desorientado... pero francamente feliz.
Fuck Buttons Tarot SportExcesivamente sencillo en un primer acercamiento, las virtudes de
Tarot Sport se van haciendo evidentes con las escuchas sucesivas. Música que parte del noise y la electrónica para acabar elevando el espíritu tras dibujar una gran sonrisa.
Fuck Buttons parece otro grupo -mejor dicho, dúo-, muy distinto al que grabó el debut,
Street Horrrsing (2008).
Tarot Sport es su reverso positivo. Un -finalmente- rico paisaje sonoro al que contribuye, y mucho, la experta pintura del gran
Andrew Weatherall. Bienvenido de nuevo.
God Help the Girl Era de esperar.
Stuart Murdoch tenía que acabar haciendo un musical de las hechuras de
God Help the Girl. 100%
british, costumbrista y atestado de joyitas pop. Salvo 2 temas de
Belle & Sebastian -mención especial para la fantástica
Funny Little Frog-, todas compuestas para la ocasión. También muy
Murdoch -que por cierto pone su voz y pondrá su cuerpo a uno de los personajes cuando supuestamente se ruede la película en 2010- fue la elección -mediante concurso/audición- de la cantante principal. Y la debutante
Catherine Ireton se merienda las canciones con dulce voracidad.
Grizzly Bear VeckatimestHa costado un tiempecito pero aquí está: la obra maestra de este enorme oso pop. Luminosa, grandilocuente, llena de espacios abiertos y de enormes arreglos orquestales. Surcada por melodías imbatibles y armonías vocales de nudo en garganta.
Ed Droste y amigos exponen las ideas principales en la inicial -y emocionante-
Southern Point. A la que sigue la mejor canción de 2009 (no pasó desapercibida a los oidos de los publicistas):
Two Weeks. Y ya es un no parar. Montaña rusa de emociones con picos como
While You Wait for the Others o la sencilla
Cheerleaders.
Röyksopp JuniorRoyksopp cierran la década con tanta fortuna como la abrieron. Si por aquel entonces le daban a la electrónica ambiental, aquí oscilan entre el dance pop de los
Air más felices (
Happy Up Here) y el
electro a diversas velocidades. Porque
Junior, mira tú por donde, es sobre todo un disco para bailar. Con los adornos vocales de la habitual
Anneli Drecker y tres suecas de postín:
Robyn (The Girl & The Robot),
Lykke Li (
Miss It So Much) y
Karin Dreijer-Andersson alias
Fever Ray -véase un pelín más arriba- sacando petróleo de
This Must Be It y, sobre todo, de la estratosférica
Tricky Tricky. Añadan una apetecible pátina retrofuturista.
Sonic Youth The EternalCon un par de cojones,
Sonic Youth presentaron
The Eternal en el
Primavera Sound casi al completo, cuando aún no lo había oido nadie. Y canciones como
Sacred Trickster -revisada de forma esquelética unos meses después por
Joan As Police Woman- y sobre todo
Antenna -directamente, una de las mejores temas del amplio repertorio de la juventud sónica- ya sonaron aquel día a clásicos. Cumplen 30 años en 2010 y acaban de encadenar dos obras maestras. Muy distintas: si
Rather Ripped (2006) mostraba su faceta más pop, aquí vuelven a experimentar con el mismo desparpajo de los 80.
The xx xxSi nos atenemos al concepto de
hype,
The xx no deberían ser considerados como tales, porque derrochan virtudes... para figurar siempre en cualquier lista. No podemos decir que les sobren, porque aquí no sobra nada. Son practicantes ejemplares del minimalismo: desde el nombre a la música pasando por la portada o los propios títulos de las canciones. Canciones que fascinan con su poquito de lo que sea:
VCR,
Crystalised,
Stars,
Basic Space... sobran también las palabras.
Yo la Tengo Popular SongsYo La Tengo también acaban la década casi igual de bien que la empezaron. Con un disco muy variado, y que sigue sorprendiendo. Sorprenden las cuerdas disco y la potente batería de su apertura,
Here to Fall. Sorprende que las tres larguísimas canciones que lo cierran (9.37, 11.22 y 15.51, ojo) no aburran ni un poquito. Sorprende la belleza de
I'm on my Way. Y, la verdad, con 25 años y un buen puñado de discazos a sus espaldas, esa sorpresa constante no debería ya sorprendernos.
VV.AA. Dark Was the NightPara acabar la década, una bonita recapitulación... en forma de recopilatorio. Ojo, porque la mitad de los personajes que lo pueblan han aparecido directamente en estos resúmenes; y gran parte de la otra mitad se ha quedado a las puertas. Colaboraciones chocantes y efectivas, versiones de otros artistas, canciones compuestas para la ocasión, inéditos suculentos... pero todos ellos publicados por vez primera en este doble álbum impecable y fastuoso. De ahí que pueda ser considerado, sin problemas, una
novedad. Encima,
Dark is the Night demuestra que la siempre interesante serie
Red Hot... sigue vigente 20 años y 20 discos después. Los mejores artistas de los
'00 nos hacen mirar con esperanza hacia los
'10. Cojonudo.
Lo mejor de la década 18: mejores discos españoles 2008
Bien, quizá alguien esté buscando por aquí el disco de Russian Red... a ver... estoooo... pues no, parece que por aquí no anda... ¿era de 2008?
Extremoduro La ley innataOtro disco conceptual de
Extremoduro. Introducción, 4 movimientos y Coda ¿A que suena fatal? Olviden los prejucios: nada más lejos de la realidad. De largo, su mejor álbum desde
Argila Mmmmmm... ¿Su mejor trabajo hasta la fecha? Queda dicho. Apunten: arriesgado, líricamente impecable, entretenidísimo y plagadito de sorpresas ¿Alguien da más? Su
Dulce introducción al caos es seria aspirannnnte a mejor canción del grupo, punteo clásico inclusive. Y la
Coda flamenca es la caña.
Klaus & Kinski Tu hoguera está ardiendoÉstesudiyéi les descubrió en uno de esos
Live in the living o
Concierto a domicilio. Y se sorprendió por su falta de escrúpulos sonoros. Pese a lo que en principio -y sólo en principio- transmite la voz
susurrosa de
Marina Gómez Carruthers, son unos
indis... pero raros, que no le tienen miedo a
Rockanrolear -
Alejandro Martínez Moya es un espléndido guitarrista y le gusta dejarlo claro- pero tampoco al bolero (
Mengele y el amor) o al country en plena
Autovía de Albacete. Otra cosa que les separa del pelotón
indi: su facilidad para el humor. Se declara desde ya
Nunca estás a la altura como Mejor Canción Española de 2008.
Lapido Cartografía¿Y cuál es el mejor disco de
José Ignacio Lapido? Pues este mismo. O
En otro tiempo, en otro lugar (2005). O quizá
Música celestial (2002). A su modo -serio, intenso, conciso-,
Lapido ejemplifica el triunfo de la constancia, de la voluntad, del rigor. Y en esta
Cartografía (un completo mapa del alma) se muestra más accesible, melódico y certero que nunca. Parece haber encontrado definitivo acomodo musical y lírico; empieza a oler (muy bien) a clásico gracias a canciones como
Cuando el ángel decida volver,
En el ángulo muerto (fantástica también la versión de
Miguel Ríos en su último disco,
Solo o en compañía de otros) o
Escala de grises. Maestro.
Nudozurdo SintéticaTendiendo puentes entre el
kraut y el
postpunk más oscuro y apetecible. Y, de paso, recuperando el espíritu del
underground madrileño de los primeros 90. A veces pecan de exceso de intensidad, pero en estos casos es mejor intentarlo y pasarse que quedarse corto. Sobre todo, porque en ese trayecto es donde se suele encontrar lo que verdaderamente merece la pena. Canciones como
Mil espejos o
Kamikaze lo demuestran.
Vetusta Morla Un día en el mundoEntre la estrepitosa y tremendamente significativa indiferencia de medios como
Rockdelux y el absurdo acoso y derribo de talibanes del
indi como
Jenesaispop (ardua tarea, decidir qué es y qué no es, ese
o conmigo o contra mí tan
Aznarista), el disco de
Vetusta Morla se acaba imponiendo por lo que es, por su tremendo nivel de canciones. A tomar por el culo las etiquetas.
ES un jodido discazo y, encima,
Sálvese quien pueda salvó en efecto en más de una ocasión la vida a
éstesudiyéi. Si tienen dudas, no dejen de verles en directo.
Lo mejor de la década 17: mejores discos extranjeros 2008
American Music Club The Golden AgeEl Club de la Música Americana de
Mark Eitzel volvió en 2004 con un puñado de
canciones de amor para patriotas (
Love Songs for Patriots) y proclamó 4 años después la
Edad de Oro. Con razón. En lo suyo, y lo suyo es una fascinante mezcla de
slowcore y
americana, estaban entonces mejor que nunca. Que sigan, por favor.
Cut Copy In Ghost ColoursPop electrónico irresistiblemente 80's. Y cuando se dice 80's, se quiere decir 80's. Una colección suelta, divertida, positiva y... 80's. Para superar con creces su debut los australianos se entregaron a las buenas artes de la media naranja de
James Murphy en
DFA:
Tim Goldsworthy. Y la mezcla estalla en canciones tan irresistibles como
Hearts on Fire.
Fleet Foxes Fleet FoxesFolk pastoril, pop barroco, armonías clásicas del eterno verano californiano. El disco sutil y gafapastista de la temporada, el que quedó en los primeros puestos de casi todas las listas más
cool. Pero es que el
jodío es muy bueno y encima incluye la mejor canción del año:
White Winter Hymnal.
Foals AntidotesUn huracán imparable de
afroindi,
dance-punk y rock matemático. El secreto -y el énfasis- está en el ritmo, como en una parte importante de la mejor música de esta década que se nos acaba. Imparable el disco pero, sobre todo, en directo. Lo sabe hasta
Cassius.
Friendly Fires Friendly FiresFriendly Fires, más cerca de
Franz Ferdinand que de
Foo Fighters. Pero tampoco tanto. Esto es puro dron para bailar, y un tratado de pop y rock cadenciosos:
nu-rave,
post-punk, shoegaze, synthpop y hasta ecos de
Madchester. En el debut de estos ingleses -lleno de ideas sonoras y rítmicas- hay desde batucada hasta guitarras psicodélicas. Exuberante y voraz. Para saltar a la piscina.
The Gutter Twins SaturnaliaMark Lanegan ha sido, con toda probabilidad, el tipo más currante de este negocio en la última década. En solitario, con
Isobel Campbell, con
Soulsavers, con
Queens of the Stone Age. Desde que apareció en los discos de
Twilight Singers, se esperaba su colaboración con
Greg Dulli. Y por fin se hizo efectiva en forma de estos
gemelos del desagüe. Raciones generosas de rock cavernoso en la garganta de dos de los mejores vocalistas de los últimos 20 años largos. Intenso.
Lambchop OH (ohio) / (other) OHioLo de este hombre no tiene nombre. Bueno, sí: genialidad. 15 años después de su debut, la música de
Kurt Wagner se resiste a la clasificación. La raíz, sí, está en el
country, pero desde ahí la cosa se dispara en muchas direcciones, casi todas buenas. Y emocionantes. Aquí, con un punto más de velocidad de lo habitual. La edición
deluxe incluye un minielepé con preciosa versión de
Cohen.
The Last Shadow Puppets The Age of the UnderstatementLa otra válvula de escape de
Alex Turner de los
Arctic Monkeys, a duo con su amiguete
Miles Kane. La que le emparenta con
Scott Walker, con
Ennio Morricone, con los
Love de
Forever Changes... y con
James Ford de
Simian Mobile Disco en la producción y el gran
Owen Pallett como arreglista de las cuerdas que dominan el sonido del disco. Grandilocuente con matices.
Mogwai The Hawk is HowlingPara muchos, casi todos, el mejor disco de
Mogwai en estos 10 años fue el primero:
Rock Action (2001). Pero resulta que otros nos quedamos con el último. Quizá porque es el más bonito. O porque abre una nueva vía para la música supuestamente estancada de los escoceses: más contenidos aquí que nunca; sin rastro de esos crescendos casi gratuitos que se han ido adueñando de entregas anteriores. Optimista que es uno.
Nada Surf LuckyNada Surf es el típico grupo que parece esfumarse al hacer memoria colectiva. Uno se pregunta cómo puede pasar desapercibido un disco que contiene las dos tremendas canciones que lo abren:
See These Bones y
Whose Authority. Seguramente el mejor álbum del trío desde su fantástico debut,
High/Low (1998).
Portishead ThirdEl
Third, más de una década después del
Second (
Portishead, 1997) si no contamos su glorioso disco en directo. Y el caso es que da lo mismo. El tercero no es sólo mejor que el segundo sino que es, como mínimo, equiparable al debut. Y con una evolución marcada, necesaria (11 añitos son 11 añitos) y fantástica. Electrónica seca, primitiva y dura para arropar la voz única de
Beth Gibbons.
The Rip,
Nylon Smile,
Machine Gun... Digan obra maestra sin miedo: lo es.
South San Gabriel / Centro-Matic Dual HawksYa que queremos caldo, mejor dos tazas. Uno de los grandes del rock americano,
Will Johnson, reúne sus dos proyectos bajo estas
águilas duales que saben a triunfo doble. Aunque, en realidad, los dos grupos tienen idénticos componentes, los conceptos tras ambos son muy distintos.
Centro-Matic, fiero.
South San Gabriel, reposado.
Will y amigos brillan en ambos; y en los dos casos, éste es seguramente su mejor disco.
Spiritualized Songs In A & E Jason Pierce ha conseguido completar una década capicúa, terminándola igual de bien que la empezó.
Let It Come Down (2001) era un gran disco de bajón, como su nombre indica, y
Songs In A&E es el subidón tras una temporada -literal- al borde de la muerte. La resurrección es fascinante, con canciones gloriosas y medicinales del calibre de
Soul on Fire envueltas en curativos arreglos de cuerda.
TV on the Radio Dear ScienceTV on the Radio para (casi) todos los públicos. Curiosamente, su música no se resiente ni un ápice. Es más, su forma oblicua de entender el rock... casi que gana. El disco urgente y (aparentemente) feliz de los más modernos de
Brooklyn.
Vampire Weekend Vampire Weekend
De
Brooklyn al
Upper West Side de
Manhattan con otros chicos modernos
. Aunque lo suyo fue poner en órbita el dichoso
afroindi. Entiéndase
dichoso en la acepción de
dicha. Porque todas sus canciones rezuman alegría; también falsa sencillez
, porque hacerlo así, amigos, no se equivoquen, no es fácil.
Tampoco llenar un disco con tanto tema aprovechable. Suculento.
¿Espíritu pre-navideño?

¡Dios mío! ¿Puedo haber visto a las 12 y poco de este mediodía a
Jorge Martínez Ilegales en un vagón de la línea 10 de metro, a la altura de
Alonso Martínez, dándo una moneda a dos jóvenes sudamericanos que interpretaban música andina con voz, guitarra y flauta?
Los Durham: familia feliz
Kitty, Daisy & Lewis: dícese de tres hermanos (dos chicas y un chico) londinenses, apellidados
Durham, cantantes y multinstrumentistas (entre los tres tocan guitarras, banjo, ukelele, piano, trombón, armónica, batería, acordeón y xilófono) de entre 16 y 21 años, que se visten como
rockers primigenios (muy
early 50's en general) y hacen una música siempre anterior al rock and roll
a lá Presley que incluye
jump blues,
rhythm and blues del año de la tana e incluso
jazz de los 30 y 40. Sobre el escenario les ayudan sus padres
Graeme Durham -guitarra- e
Ingrid Weiss -contrabajo-, antigua batería delas
post-punkeras The Raincoats. Y el casi octogenario trompetista jamaicano
Eddie Tan Tan Thornton.

Hechas las presentaciones, se dirá que
K, D & L protagonizaron
Fiesta MySpace en
Joy Eslava y volvieron a hacer gala de simpatía y de una puesta en escena retro, tierna, familiar y por momentos deslavazada. Aunque las ganas de los chiquillos se impusieron finalmente a los problemas de sonido. Son, ante todo, divertidos, pero, de paso, atesoran un repertorio con aciertos tan gordos como
Mean Son of a Gun o
Going Up the Country. Y buenas voces. Es muy entretenido observar sus ropajes, verles cambiar constantemente de instrumento, enfrentarse a música tan antigua siendo tan jovenzuelos, entregarse a la interpretación con tanta frescura... pero, tras haberles visto ya tres veces uno se hace preguntas ¿No acabará siendo todo esto poco más que un espectáculo nostálgico? ¿Es suficiente con eso?
In the mix Kitty, Daisy & Lewis Kitty, Daisy & Lewis
(Fotos de DJFlow)
Aleaciones extrañas
Madre mía! Si los
pijipis que vieron nacer la silueta de
Penélope supieran las ceremonias metálicas que se han vivido la pasada semana su sucursal madrileña, sin duda se mesarían sus largos cabellos y sus no menos luengas barbas. Metal vanguardista y nada canónico con bandas del intachable catálogo de
Ipecac, sello co-fundado por otro metalero
sui generis:
Mike Patton.

Para empezar, martes 24 de noviembre, un grupo tan suyo y original que ni parece metálico. Larga vida a los
Melvins. La ya vivida -23 años desde su EP de debut- y la que les espera, a tenor de la buena forma que demostraron.
Riffs espesos reiterados y con tendencia a perturbar, que no a embotar. Dos baterías para apisonar y asfaltar el camino. Soluciones contundentes a la par que originales. Un sonido que despeina. Y mucha tendencia a reírse de sí mismos y de los metaleros más circunspectos. Metal ancho. De banda y de miras. Lástima que se acabara el concierto cuando mejor estaba la cosa. Estuvieron pelín rácanos.

Para seguir, viernes 27 de noviembre,
Isis. Precedidos por
Keelhaul (no se llegó a tiempo) y
Dälek: dos muchachos enormes, entre osos y carniceros, entre
hip hop y rock industrial, armados de asesina voz y un
Mac no menos asesino... aunque sin tachuelas. Monótonos. Todo lo contrario que el quinteto
post-metal que sirvió el plato fuerte. Venían a presentar el fascinante -y difícil-
Wavering Radiant. Un disco que multiplica las posibilidades sónicas de la banda. Sobre el escenario, con un sonido compacto y de calidad excelente, ejercieron un control espectacular sobre las dinámicas, edificando sus canciones con paciencia y contundencia, sin recurrir a soluciones fáciles ni efectistas. Ni una sola nota de más. Densos, vibrantes, impecables.
In the mix Isis Wavering Radiant