Paul Collins, Zoo y Cohete fueron calentando paulatinamente el ambiente. Pero Éstesudiyéi no llegó a tiempo. Sí a la salida al escenario de Amaral. Entre otras cosas, los chicos se atrevieron -demasiada osadía- con una versión en castellano de Femme Fatale. Pero Eva se ganó los galones, como siempre, con una de las mejores voces del panorama patrio.
Nacho Vegas, habitante habitual de El Sol en los últimos meses, salió a pecho descubierto (bueno, cubierto con guitarra) a continuación. Y, no sin cierta dosis de expectación tirando a morbo, se le unió pronto Christina Rosenvinge. Juntos hicieron la gran canción que daba título a su disco conjunto, Verano fatal. Sí, la que cuenta como (supuestamente) se conocieron. Tampoco faltó ese muchacho sin el que Chris ya no puede pasar (y aquí ya sólo se habla de música): el gran Charlie Bautista.
Rock sureño, después, con otro trío en el que ha habido, por lo menos, otra pareja: Carlos Tarque, Sara Íñiguez Rubia y Josu García. Al margen de las espléndidas armonías a tres voces, la constatación -una vez más- de que Tarque debe abandonar inmediatamente M-Clan y grabar un disco de versiones de rock americano. Sobradito de pulmones. Quizá, lo mejor de la noche.
Porque lo más outsider lo puso el autor -físico- del bonito cartel del evento: Víctor Coyote. A estas alturas no tiene nada que demostrar y se lo pasa en grande -aullando si es preciso- con su peculiar repertorio. Gracias a él, además, se escuchó el único ejemplo de música haitiana, que salió un radiocassette que él mismo portaba.
Y del que diseñó el cartel a uno de los que lo idearon: Javi Ruiz de Trestrece se lanzó sin miedo al ruedo, él solito, para presentarse ante el público madrileño. Luego salió a echarle un cable su amiga Desirée.
Las pobladas barbas y la cantautoría indi de Remate siguieron más o menos animando el festejo hasta que Martí Perarnau (Underwater Tea Party) y (hello again!) Charlie Bautista se marcaron un pedazo de versión de Dylan: Highway 61 Revisited ¡Ole!
Pero si alguien tenía que liarla, ese era Jesse Dee. Un soulman bostoniano de aspecto freak; blanco lechoso de voz negra oscura, fuerza inconmensurable y ganas de comerse el escenario (y a los de las primeras filas, si es preciso). Jesse estaba presentando su disco -en Le Swing esa misma tarde y en Barcelona el día anterior- y aprovechó la coyuntura para echar un cable. En la recta final se le unió El Indio...
...percusionista de unos Vetusta Morla que vinieron a arrancarse -un poco- la espinita de la afonía de Pucho en su último paso por El Sol. Nos regalaron una canción nueva y cerraron la noche. Potente, entretenida, divertida y con bonito...Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Vivir consiste en construir futuros recuerdos. Estoy preparando recuerdos minuciosos, que algún día me traerán la melancolía y la desesperanza. ERNESTO SÁBATO
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