Triunfó la música sobre la palabra
Éstesuidyéi tuvo la oportunidad (y la suerte) de viajar a tierra astur para disfrutar de los amigos, la belleza y las legendarias y abundantes viandas de la tierra... y, de paso, asistir a dos recitales / conciertos de la sexta edición del siempre atractivo
Palabra y Música. Un festival que se celebra en la
Universidad Laboral de
Gijón, enorme mamotreto de típica construcción franquista/fascista dotado de cierta indefinible belleza -claro- neoclásica. Pero sobre todo, en sus entrañas se encuentra el teatro que acogió los recitales: un prodigio moderno de la acústica con capacidad para casi 2000 personas.
Más o menos la mitad de ese aforo se llenó el sábado para la actuación de
Jonathan Coe y los
High Llamas.
Say Hi to the Rivers and Mountains es una suerte de
Ópera Pop -con libreto del escritor británico y música de los de
Sean O'Hagan- escenificada por el propio grupo y tres actores. Por desgracia, el texto de Coe -una mujer que se debate entre la sensibilidad de un poeta y el pragmatismo de un arquitecto- es maniqueo y bastante previsible. Por suerte, los actores son magníficos y los High Llamas han elaborado una banda sonora en la que brillan sus mejores armas: pop soleado y coral, minimalismo sutil y aromas de bossa nova. Tras la obra, el grupo volvió para interpretar dos temas de su repertorio y dejarnos un regusto más dulce.
El domingo aterrizaba
Patti Smith en compañia de su legendario guitarrista habitual,
Lenny Kaye, y el teclista
Tony Shanahan. Dispuesta a ofrecer un concierto / recital ante un auditorio -esta vez sí- a rebosar de incondicionales. La elección de los textos leídos no parecía la más adecuada, aunque se vio que la intención de Patti era agradar al público español. Los poemas de -¿no hay otro poeta en España?-
García Lorca y
Teresa de Jesús se ajustaban bien al repertorio musical -recitar a la mística antes de atacar ese
Jesús murió por los pecados de otro y no por los míos de
Gloria es una jugada maestra- pero resulta extraño escucharlos en inglés en España. Mejor, sin ir más lejos, que Patti hubiera leido sus propios textos; de hecho, arrancó leyendo la letra de
People Have the Power, tema que cayó al final del recital. Eso sí, como no es precisamente una novata en lo de recitar, la lectura de los poemas fue impecable y emocionante.
En lo que sí se proclamó novata fue en leer en público un cuento tan largo como
El Ojo Silva, de
Roberto Bolaño; escritor en pleno auge en
Estados Unidos al que también está dedicada la canción que Patti presentó en el concierto pese a estar aún en proceso de escritura: sonó fantástica. Pasó el examen de lectura con nota, aunque rompió algo el ritmo del concierto. Dio igual: junto a sus dos músicos acabaron poniendo al teatro patas arriba -y en pie- gracias a un repertorio musical que incluyó clásicos inmortales del calibre de
Pissing in a River,
Dancing Barefoot (emocionante hasta la lagrimilla),
Because the Night... alternados con canciones más recientes como
My Blakean Year (dedicada a las sardinas que se había comido unas horas antes) o
Beneath the Southern Cross, el enorme tema que escribió como despedida a su pareja
Fred Sonic Smith -fallecido en 1994 y que en Xixón quiso dedicar
a todos los amantes que hemos perdido. Como siempre, Smith se comió el escenario y cautivó hasta el éxtasis al público con su personalísima y profunda voz. Pura emoción. Escalofriante.
De los cachopos, les fabes, la sidrina, el
Sonotone, la
Playa de Poniente y
Cuidao con la perra, que lame hablaremos en otra ocasión. O no, que con haberlo disfrutado es suficiente...
In the mix Clem Snide The Meat of Life