El éxtasis y el tormento: 10 días de directos
10 días 10 transcurren entre la visión sutil de un
Apóstol / Arcángel y el desacostumbrado sudor de un
laptopista. 4 sonoras citas en esos diez días para terminar de aterrizar en el purgatorio madrileño. La segunda basta con mencionarla: funk y reggae de andar por casa con la firma del extremeño
Gecko Turner. La primera, casi una revelación. Demasiadas coincidencias
sacras:
Peter Gabriel, ex
Genesis, y su gira
New Blood,
Nueva Sangre.
La revelación es orquestal. Peter presenta
Scratch My Back, su disco de versiones arregladas para una Sinfónica de 50 y pico, piano y tres voces. Lejos de la grandilocuencia, esos arreglos son sutiles y funcionan mejor cuanto menos escuchadas están las canciones. Las mejores,
My Body Is a Cage (
Arcade Fire) y
The Book of Love (
Magnetic Fields). Emocionante.
Segunda parte -para casi 3 horas en total- con lecturas orquestales de clásicos del propio Gabriel. Sonó una Orquesta de la Sabana para
Rhythm of the Heat. Crescendo disonante con
Signal to Noise. Torrencial
Red Rain y apoteósica -buscando al público-
Solsbury Hill. Final reposado con Peter al piano. Y todo el concierto, impecables la puesta en escena y las proyecciones. Bonito de cojones.
El siguiente es un
Ángel, según uno de sus propios discos,
Exterminador. Que nos ha matado, sí, con munición de pop. O POP, con mayúsculas. Se llamaba y se llama
Carlos García Berlanga. Y el jueves 30 de septiembre de 2010 vivió un poco más gracias a los que reinterpretaron sus canciones en
Joy Eslava. Presentaban, de forma un poco desangelada,
Viaje satélite alrededor de Carlos Berlanga.
No faltaron quienes tenían que estar sí o sí:
Olvido Gara y
Nacho Canut; y su
En el volcań es fantástica. Como fantástico es el giro tanguero con el que
Bebe (sí, Bebe) revuelve la escuchadísima
A quién le importa. Y las capas de ruido en que
Planetas envolvieron
El verano más triste después de que un
Eric Jiménez pasadísimo de vaya-usted-a-saber-qué intentara contarnos algo tremendamente trascendente.
No sorprende que
Hidrogenesse hagan grandes unas
Tazas de té. Ni que
Anni B Sweet endulce (lo justo)
Manga por hombro. Lo más divertido de la noche llegó con
Acusicas y un
Mujeres Rusas que se convirtió en sintonía de
Vodafone (patrocinadores del evento) vía
Bote de Colón. Lo peor, el absurdo de
Nancys Rubias y
La Bien Querida siempre al borde del desafine en directo.
Y, en pos de la variedad, hace apenas unas horas se hacía acto de presencia en un trocito del
Experimentaclub, como todos los años. En
La Casa Encendida. Empezando con algo inaudito: un
laptopista físico. Y libanés:
Tarek Atoui. Pertrechado con portátil y toalla. Con su entrega, sus bailes
chiquitistaníes, lo rockero que quedaba pasar la mano por encima de esos pads que escupían ruido a su dictado y el ser clavadito al cantante de
Coz,
Juan Márquez, casi esperábamos que agarrase una guitarra y se arancase con un
Mas Sexy. Hubiera estado bien: en estas cosas se echa en falta un poco de humor. Ruido electrónico disparado y disparatado. Molón.
Y luego lo más esperado del día:
Seefeel. Funcionando por momentos: cada vez que uno podía engancharse a su imbatible dron, entre el
shoegazing, el
IDM y el
ambient. Pero la ausencia del bajista y los continuos problemas con el
PC (¡
Que se compre un Mac! pidió alguien) lastraron
los otros... momentos.
(Fotos de DJFlow)
In the mix VVAA Viaje satélite alrededor de Carlos Berlanga