De nobles, mafiosos y otras coplas...

La
Santísima Trinidad Baroniana, la Sintonía de
Atraco a las 3 sublimada, los equívocos melodramas de
Rafael de León en una garganta fascinante ¿A quién quieres más? A los tres, claro...

Empezando por la nostalgia. El 30 de enero de 2010
La Riviera se peta para recibir a los
Barón Rojo originales. Con un solo precedente- en el
Metalway 2009-, 30 años después de su nacimiento y 22 después de que partieran (con enorme acritud, según parece) las peras:
Carlos y
Armando de Castro,
José Luis Campuzano Sherpa y
Hermes Calabria, sumando unos 230 años entre los 4. Repasemos: el horrible sonido de la Riviera -petada y asfixiante,
item más- acritud, 22 años separados, los 57,5 de media... vaya, que la cosa no pintaba del todo bien a priori...

¡Arriba los prejuicios! Demoledora velada como poco. Los
yayos estuvieron ¡casi 3 horas! sobre el escenario, con un sonido poco menos que impecable y tocando (casi, faltó
Hiroshima) todas las que tenían que tocar (e incluso temas tan sorprendentes como
Efluvios, un instrumental del primer álbum que el que les escribe jamás habría podido esperar). Hablando en plata, un 90% del repertorio fue para los tres primeros discos:
Larga vida al rock and roll (
1981, primera cinta cassette que
éstesudiyéi se compró con su dinerito ese mismo año y que todavía conserva con sumo cuidado y cariño),
Volumen brutal (
1982) y
Metalmorfosis (
1983). Se dirá, es más, que -le pese a quien le pese- se trata de una de las trilogías más importantes en la historia del rock -así, a secas- de este país.

La parroquia, para flipar en colorines. La mayoría, modelo rockero suburbial de entonces. Es decir, chicos y chicas de barrio de entre 40 y 45 cuyos cuerpos han lucido chupacuero, malla y melenón más o menos permanentado, que han frecuentado el Canci o la Argenta, que habitan aún el mismo barrio de su infancia o alguna cercana colonia de criadores y que, ante todo, se saben las letras baroniles mejor que ellos mismos; literal: a Carlos de Castro se le olvidaron varios versos. Comunión total con el momento, la música, el grupo y los colegas del metal asegurada... y cumplida.

Y de ahí, con un frío -y un subidón- de cojones, a ver a los nunca bien ponderados Dead Capo, que tocaban en Tempo para -se supone-presentar el single que publicarán con Lovemonk en breve ¿Y el disco nuevo? 2010 tiene algunas papeletas -según cuenta el contrabajista Javier Díez-Ena- para ser el momento en que el mundo conozca su segundo trabajo, apenas ¡8 años! después del primero. Ganadores. En un ambiente que recordaba poderosamente a una película de la nouvelle vague -la simpar Araceli dixit-, Los Tres Javieres yEl Marco atacaron clásicos propios -¡ese fastuoso Capuccino Commotion!- y ajenos, homenajeando por el camino a sus queridos Zorn y Monk. Las canciones nuevas sonaron extremadamente apetecibles y el encanto 70's y cultureta del Tempo las envolvió en una atmósfera propicia. El mejor concierto -y son ya unos cuantos- que éstesudiyéi les ha visto. Capo bueno el capo muerto...

Para el domingo quedó la mejor voz masculina del flamenco actual tras
Don Enrique. Ni
Cigalas ni
Mercés:
Give me Poveda! Una vez más, rindiendo homenaje a la copla en el hermoso
Teatro Español (ya lo hizo en julio de 2005 de otra manera y junto a
Martirio en el emocionante
Romance de valentía, como se contó
aquí) al presentar de forma lujosa sus recomendabilísimas Coplas del querer. Miguel Poveda demuestra haber ganado en esos 4 años largos control -total- sobre el escenario. Y encima se rodea de musicazos como el guitarrista Chicuelo, el pianista y arreglista Joan Albert Amargós o la increíble violinista Olvido Lanza.
Munición suficiente para desgranar desde el matiz y la sutileza algunas de las mejores canciones de la música popular española. Vamos, esas a las que éstesudiyéi gusta llamar Post Civil War Blues por aquello de hacer un poco el gilipollas y/o contentar a aquellos que -por ejemplo- idolatran el folklore yanqui y dicen no entender el propio. Ellos se lo pierden... y éstesudiyéi pierde de paso el hilo... La cosa es que Poveda equilibró bien el repertorio entre las inmortales -Ojos verdes, La bien pagá, Rocío- y las menos conocidas -Mis tres puñales, Ni un padre nuestro, Me da miedo de la luna- con algún que otro desliz -rimbombante La senda del viento- un homenaje fiestero al Camarón de Sere... serenito y un bonito final con la copla -A ciegas- que canta en el último Almodóvar. Un genio, Miguel, por si no lo sabían...
In the mix Barón Rojo 25 Aniversario