Semana de Pasión
Más que una semana. En realidad, son 10 días. Del 9 al 18 de noviembre. Más bien un
via crucis: 14 fueron, en efecto, las estaciones. Perdón, los conciertos. Y si hablamos de unidades, son unos 25 los solistas o grupos vistos. No, no es un festival, sino una peregrinación por las salas madrileñas. Llámenle entrenamiento para el inminente
Primavera Club. Pero lo peor viene ahora ¿Y la resaca? ¿Se podrá sobrevivir a unos días de
no-conciertismo? ¿Matará el
mono? La gracia estaba en NO tomar notas -solo fotos- e intentar recordar lo máximo posible. Quizá acaben churras mezcladas con merinas. No se promete nada.
Estación primera
Las Maris -Galileo Galilei- 09/11/10
Para llevárselas a casa.
Mari Javier Álvarez y
Mari Nieves Arilla juegan al cabaret inverso, desde la sutileza, la contención... y lo anti-cutre. La grandeza en los detalles, no en el maquillaje. Lo pequeñito gana. Como su versión de
¡Ay, qué dolor! de
Los Chunguitos a dos voces entrecortadas. Y canciones propias delicadas y bonitas como
Nera. Todo encaja. Encaje... de bolillos.
Estación segunda
The Zombies -Heineken- 10/11/10
Lejos de la patochada nostálgica y viejuna pese a la pinta de venerables abuelitas que lucen
Rod Argent y, sobre todo,
Colin Blunstone. No se fíen: las canciones sesenteras del primero resisten el paso del tiempo -casi ganan- y el segundo conserva el vozarrón, y cómo. Aunque los músicos hayan perdido fuerza, la magia permanece. Las 6 que sonaron seguidas de
Odessey & Oracle fueron, son y serán siempre oro sónico de primera. Hasta se agradecieron los comentarios didácticos de Argent antes de cada tema. Agradabilísima sorpresa.
Estación tercera
School of Seven Bells -El Sol- 10/11/10
Menos de un mes después de que su gemela idéntica dejara oficialmente el grupo -o sea, que ya solo son dos-
Alejandra Deheza exageró el postureo en
El Sol. Cada sacudida de su lacia melenita parecía estudiada. Y se hacía difícil saber cuál era -en el sonido global- el peso de las guitarras que ella y
Benjamin Curtis -un
Phil Oakey para el nuevo milenio- tocaban a ratos. El único que sudaba en el escenario era el batería, que perseguía a los pregrabados. De unas canciones, por cierto, que no están nada mal.
Al César lo que es del César. Por momentos y sobre todo al final, desmelene generalizado, estuvo molón. Entre el público, a tono, concurso
moderniqui de a ver quién llevaba las gafas más grandes y el bigote más aparatoso.
Estación cuarta
Fernando Alfaro & Friends -Ramdall- 11/11/10
Algo fría y falta de fluidez quedó la puesta de largo del sello
Marxophone. Sus artífices quisieron hacer piña con un
Alfaro al que, por suerte, se le vio con bastante mejor salud que hace un par de años. Prepara un disco nuevo para el nuevo sello con producción de
Refree, otro
factotum de este invento que también tiene nuevo álbum y fue principal
friend de
Fernando para la ocasión. Aunque solo sonaron tres canciones del nuevo trabajo; el resto, un hermoso paseo por
Surfin' Bichos y los diversos proyectos solistas. Tambień
pasearon por allí en diverso grado y a veces con canciones propias
Alondra Bentley,
Christina Rosenvinge y
Nacho Vegas.
Estación quinta
El Hijo + The Wave Pictures -Teatro Lara- 11/11/10
Viniendo de Alfaro y amigos, fue imposible llegar a
El Hijo. Pero con
The Wave Pictures hubo más que de sobra. Visitan habitualmente España pero
Éstesudiyéi no les había visto aún. Y les había escuchado más bien poco. Mejor: así fue más grande la sorpresa. El encanto se tiene o no se tiene, y ellos lo derrochan. Música sencilla pero compleja, sin alardes pero virtuosa, ligera pero densa. El trío, con suma naturalidad, como si estuviera en el salón de casa, resuelve sin aparente esfuerzo estas ecuaciones imposibles y algunas otras...
Estación sexta
Vampire Weekend -La Riviera- 12/11/10
Flauquean las fuerzas poco antes de la mitad del maratón. A los tres cuartos de hora, bajada de tensión y huida a casa
¡Catacrocker! Hasta ese momento, nueva comprobación de que este grupo en directo no acaba de convencer al que les escribe. No se entiende muy bien, dada la entrega, la solvencia y la alegría de los chavales. Y, por supuesto, dado el cancionero. Mejor en los discos.
Estación séptima
These New Puritans -Joy Eslava- 13/11/10
Por suerte, fue de menos a más. Pero como mucho rozó el notable. Como el concierto de School of Seven Bells, fue refugio de modernazos de la jornada. Ver a la formación básica soltando pregrabados daba ganas de haber asistido a esos conciertos especiales con orquesta y coro: quizá vengan al
Actual de
Logroño. De momento, hay que conformarse con esa segunda mitad, mucho más animada y menos fría que el arranque.
Estación octava
Imelda May -Joy Eslava- 14/11/10
Imelda y su estupenda banda -que incluye a su marido, como ella misma recalcó- no se merecen ser encasillados en el
Rockabilly. Sus excursiones al
swing, el
dixie, el blues pantanoso, el garaje o el
psychobilly son mucho más que excepciones. El cancionero, la excelsa garganta y el dominio del escenario de la irlandesa -fantástico además su vestido de logotipos de
Batman- propiciaron la lógica locura colectiva, rendición incondicional a uno de los grandes conciertos del año.
Estación novena
Dayna Kurtz -Café Berlín- 15/11/10
Una vez más,
Dayna. Y que sean mil. Para muy pocos. Con un pianista. Presentando canciones de su nuevo proyecto. Habrá uno o más discos de canciones olvidadas del
Great American Songbook. Blues, jazz, country, folk, pop...
Standards imposibles. Dayna erigida en crooner con su increíble voz macerada en bourbon. En enorme intérprete, también, de lo ajeno. Como ya ha demostrado haciendo
suyísimo el
Joy In Repetition de
Prince, que estaba en los bises. Bises que no hizo porque no se le pidieron. Pero porque quizá andaba el público paralizado ante tanta belleza. Dayna, vuelve YA.
Estación décima
The Strange Boys -El Sol- 15/11/10
¡Qué cabrones! Insolentes e indolentes a sus veintipoquísimos, triturando a placer y con fantástica desgana la herencia del pop británico: de los
Kinks a
Arctic Monkeys pasando por el pub rock, la new wave, el punk, el post punk y hasta los
Smiths. Cuando recuerdan demasiado a los
Libertines... te descolocan con un ska. Suelen empezar y terminar las canciones a dentelladas. Y encima hubo pogo. Qué facil lo hacen ¡Qué cabrones!
Estación decimoprimera
The Marzipan Man + Autumn Comets + Efterklang -Teatro Lara- 17/11/10
Tras el día de descanso programado, era pan comido enfrentarse a tres grupos seguidos. El
Hombre de mazapán, muy salado, jugó con sus loops de juguete y derrochó simpatía con sus canciones...estooo... juguetonas.
Autumn Comets necesitan estilista y tocar mucho más juntos. A veces va cada uno por su lado. Pero tienen sus temas. Salió
Russian Red a echar un cable subida, eso sí, a unos tacones imposibles. Con
Efterklang llegó el escándalo. Se esperaba algo más
laptopista, frío y/o sintético pese a la deriva al pop de su nuevo disco. Pero venían con ganas de guasa y de tocar como cabrones. Payaseando, dando saltos, contando chascarrillos y haciendo armonías vocales como el que se come un caramelo se fue pasando el concierto. Acabaron mezclándose con el público, dando palmas e invitando a los Comets -y a la omnipresente
Lourdes- a la fiesta de los bises. Ole con ole.
Estación decimosegunda
Lagartija Nick X Val del Omar -Auditorio Reina Sofía- 18/11/10
Traca final para el último día. Tres conciertos tres. Primero, la coartada
arty. El grupo toca al completo su homenaje a
José Val del Omar en el vigésimo aniversario del
Reina Sofía, que incluye exposición de este experimentador audiovisual. Tocando con uno de sus descubrimientos: el sonido diafónico. Bueno. Más bien
cacafónico. Sonó fatal. Una espesa bola en la que solo destacaba una batería casi dañina. El grupo con más intenciones que resultados, cacofónico: perdido en su propio sonido.
Estación decimotercera
Los Coronas + Arizona Baby -Joy Eslava- 18/11/10
Corriendo a
Corizona Baby. Nota mental: no ver más a
Los Coronas.
Los chistes, y el repertorio, varían más bien poco. Lo que no impide que sean
buenos. Ni que digan que los de
Arizona Baby son
buenos chavales. Que lo son. Y mucho más que eso. Por desgracia, los rigores de la peregrinación impidieron verles solitos. Pero sí la parte compartida. Cinco Coronas y Tres Arizonas, con
Javier Vielba convertido en
entertainer total. Y las bandas convergiendo extrañamente en
Black Sabbath (
Supernaut) o una versión country del
Wish You Were Here de
Pink Floyd. Ensayaron también un bolero conjunto, que les quedó muy deslucido. Pero osaron, que no es poco. Valientes.
Estación decimocuarta
Big City + Tulsa -Teatro Lara- 18/11/10
Miren Iza & The Band. O algo así ¡Cómo suena
Tulsa,
pordiosbendito! Cómo tira el grupo de las canciones del segundo y fantástico disco de la guipuzcoana. Cómo trabajan los matices ¡Qué buenas
Matxitxako,
Araña,
Algo ha cambiado para siempre,
Sólo me has rozado,
Seguramente me lo merezco... y esa versionaca del
Into my Arms de
Nick Cave:
A mis brazos. El público disfrutando y los del escenario lamentando que no era el concierto que tenía que ser... Pues mejor no imaginarlo.
Big City bien pero divagando en exceso. Alguien lo dijo muy clarito:
acaban igual todas las canciones... Al final, su cantante se hizo con Miren y sin amplificación una hermosa versión del
Thirteen de
Big Star. Amén. Y de ahí... a la cama... a descansar... por fin. Telón.
Fotos de DJFlow
Causas y azares
Nos colocamos al borde de una semana de infarto concertil. A todo el mundo le ha dado por venir a la vez. Y esto va a ser un insufrible
¿A quién quieres más? Pero lo que se relata ahora, como preludio a esta locura, es más bien todo lo contrario: consecuencia de un proceso de selección natural coronado con una generosa dosis de casualidad. Porque, en realidad, el viernes la idea era ir a ver a
Front 242. Cuando, zas, de repente, por
e-correo, aparece súbitamente la acreditación -casi olvidada la solicitud- para ir a
Sleepy Sun.
El metro sirve de almohada y se encaminan finalmente los pasos, en compañía del insigne
Mr. Late, hacia
Moby Dick. Para descubrir, en los apenas 45 minutos vistos de la hora raspadita que tocaron, que, en directo, los californianos dejan en pañales la estupenda -
ma non troppo- propuesta de rock ácido de su primer disco,
Embrace. De hecho presentaban el segundo -no catado aún-:
Fever. Pero, o mucho han cambiado las cosas o esta gente en concierto es infinitamente mejor que en sus grabaciones.
Ya con
Bret Constantino como único cantante, sobre el escenario la magia del grupo reposa esencialmente en la rítmica: el
groove infinito y contundente del batería
Brian Tice y el liviano pero exquisito bajo tejido con gusto por
Jack Allen. Amén de su peculiar cuadratura del círculo: buscar la medida justa de los desarrollos de unas canciones que bien podrían haber sido escritas en 1967/68/69... pero no ¿Rock psicodélico comprimido en píldoras de pop postmoddrno? Algo así. De
boquiabiertismo voraz, en cualquier caso. Se siente: no se puede explicar más, hay que disfrutarles. Y meterse en medio de un público entregado -con razón- hasta la médula. Espectacular. Lo verán entre los mejores conciertos de 2010 según
Éstesudiyéi. Y
Mr. Late, encantado de la vida.
También estará en el cuadro de honor de 2010 el que tuvo lugar al día siguiente. No lo duden. Aquí la ídem -la duda- estaba en si a
Miguel Ríos se le vería el sábado o el domingo. El azar eligió la primera fecha. Y, por ello, la imposibilidad de asistir también a
Single. Perdonen. O no. Porque tampoco es tan habitual emocionarse hasta la lágrima en un concierto para el que les escribe. No olvidemos la parte emo-nostálgica: con 15 años
DJFlow asistió a ese mítico
Rock de una noche de verano con
Miguel Ríos-Leño-Luz Casal. Fue el segundo concierto de su vida... y el último de
Leño, por cierto. A los que, para colmo no pudo ver en su mini-reunión de hace unos meses.
Así que... sí: apunten el componente nostálgico-melancólico si quieren. Pero entonces apunten también el espléndido estado de forma vocal y física del
Rey del Rock español. Las casi 3 horas que permaneció sobre el escenario. La contundencia de una banda que incluye ajustadísima sección de vientos. Un
Palacio de los Deportes a rebosar de incondicionales con una desatadísima
Massiel incluida. La inteligencia musical -y emocional- de buscar una estructura de concierto, un repertorio y unos arreglos muy similares a los del mítico
Rock & Ríos: fíjense que los aplausos, gritos y puños en alto más atronadores se consiguieron en
Bienvenidos,
Año 2000 o la acojonante versión de -ays, lagrimita-
Maneras de vivir, a dúo con
Rosendo Mercado.
Claro: los colaboradores. Lo peor: un
Jorge Salán que quiso emular sin conseguirlo al mismísimo
Salvador Domínguez y acabó pareciéndose más por la melena lacia, el postureo y la poca voz a
Mario Vaquerizo. O lo mal que le sienta a
Eva Amaral cantar
Al sur de Granada. Compensan con creces la garganta privilegiada -¿para cuando disolver
M-Clan y montarse un grupo de versiones?- de
Carlos Tarque en
Santa Lucía. O ese escandaloso -de bueno- mano a mano granadino entre Miguel y
José Ignacio -
Lapido, claro-
En el ángulo muerto. Madre mía. Ya que estaba,
Lúa Ríos -
Gold Lake- podría haber cantado la hermosa canción que le compuso papá en vez de la tremebunda
Un caballo llamado muerte... en la que tampoco estuvo mal, por cierto.
Las cimas de Ríos sin gargantas invitadas llegaron con
Todo a pulmón -llantina-,
Nueva ola -emoción-,
El blues del autobús -escalofrío- y
Rocanrol bumerang, pura fuerza. Tras varios bises de libro, con la más que decente
Bye, bye Ríos -todos en el escenario- y el
Himno a la alegría terminaba el sueño -
Sueño espacial, un favorito personal, tampoco faltó, por cierto- y uno se preguntaba por qué retirarse de la carretera cuando se está tan arriba. Pero el verdadero quid de la cuestión surgió media horita antes. Tras el consabido estímulo / respuesta rockero entre
eeeeh!s
aaaaah!s
y
oooh!s de
Mueve tus caderas, la pregunta flotaba irremediablemente en el ambiente:
¿Dónde estabas tú en el 82?
Pequeños (grandes) placeres
Entre el marasmo de los discos y los conciertos más esperados, entre los pliegues de las grandes citas, se esconden los grandes placeres más pequeños; pequeños solo por repercusión generalizada y no ser del general conocimiento y/o gusto del plumillismo musiquero más
cool, ni falta que hace... y grandes por ser generalmente inesperados.
Tesón: uno, por ejemplo, va a ver a
Joaquín Pascual al
Teatro Lara, con el que casi todo el rato se aburre entre una mayoría que le aplaude... pero allí mismo se reencuentra con unos
Ornamento y Delito en plena lucha a brazo partido contra los elementos sónicos intentando presentar su pausado y amenazante
Rompecabezas de moda y perfección moral... y acaba echando de menos una versión de
Mocedades.
Alegría: uno persigue sin éxito por el
Monkey Week a los recomendados portugueses
A Jigsaw entre un puzzle de actuaciones y bares y acaba obteniendo al menos una recompensa en forma de cd de nombre
Like the Wolf, en el que, más que garitos del
Puerto de Santa María adivinamos bares de carretera polvorienta de
Arizona: solemnes, sí, pero siempre con su cosita de alegría vaquera y fronteriza que acaba dibujando la sonrisilla nostálgica. Ganas de más y sobre un escenario si es posible.
Sorpresa: uno se enfrenta con escepticismo -sí, es mala cosa pero a la vez gusta un rato que luego se derriben prejuicios- al
EP de
Mechanismo,
Empire of Light, y de repente descubre cinco perlas de pop de filiación británica con dosis equilibradas de emo elegante -
Home,
So It Goes- y melancolía luminosa:
Inside Out y
My One. Bien por los Señores
Maharg,
Mcmanus,
Martín y
Parrilla.
Confirmación: uno sospecha que la inesperada unión de
Miguel Maga y
Ramón Raemon no puede ser otra cosa que buena y con esa impresión va confiado a
El Sol. Pero no espera la combinación ganadora de magia y humor que emite el escenario entre canciones de uno y otro por otro y uno o ambos -deben cantar más veces a la vez, por favor- o el paseo de los dos por la batería o al alternar
In Between Days y
The Killing Moon con
Nueva Vulcano y
Hüsker Dü... salvo que caiga en la cuenta de que la persona que más se ha currado esta cita madrileña sabe también un rato de magia y humor ¿No?
In the mix Mechanismo Empire of Light
In the mix A Jigsaw Like the Wolf