Para actualizar este blog casi en estado catatónico, DJFlow propone flagelarse dando salida repentina a todo lo que no se ha contado aquí -culpen a la vagancia- en estos dos meses que se llevan consumidos de 2011. Más de 20 conciertos y más de 30 grupos repartidos a lo largo de poco más de 60 días. Sin dilación:
-Por orden de aparición, el primero fue un regalo: el Día de Reyes. 6 de enero, en Charada, Chuck Prophet & the Spanish Bombs, tocando enterito y en orden el London Calling de los Clash. Funcionó a ratos.
-Justo una semana después, en El Sol, puesta de largo del enésimo grupo de Pau Habitación Roja: Litoral. Y luego los estupendos Mishima, con su rock casi acústico y su bombo deconstruido. O sea, puesto en pie.
-El 15, en el 8 ½ -disculpen el juego de números-, velada ultrapop cortesía de La Fonoteca.net con Betacam, Band Á Part y los más curiosones del lote: Fred-i-son.
-El 20 tocó volver al Charada, a la presentación del Low Cost Festival, con ecléctico cartel, emocional y bailarín: Supersubmarina y Fuzzy White Casters. Y de tirón al Sol para disfrutar con el sonoro desmadre de Dwomo y otra lección magistral de soul y funk Made in Spain impartida por Sweet Vandals.
-Apenas un día después, en idéntica sala, la suculenta mezcla de kraut, electrónica y rock progresivo que rellena cierto Edredón…
-La Boca del Lobo, el 26 de enero, se abrió para dejar hueco a la emoción del pop delicioso y no-tan-naif de Facunda. -Al día siguiente, primero de indi con Dr Zoidberg en Moby Dick -Y un día después, en Rock Kitchen, dos primeros espadas de aquí: la confirmación del suculento freakfolk de Hola a Todo el Mundo y la engrasadísima banda de Miren Iza: Tulsa.
-El 29, apurando enero en El Sol, punk y metal juntos, y revueltos, con los vascos Porco Bravo –sangre, sudor y cabeza de jabalí incluidos- y ese torbellino vallecano del jebi –paródico pero cariñoso- de nombre Motociclón.
-Más actitud punk sin salir de la Calle Jardines para entrar a tono en febrero: rockabilly y garaje pasados de vueltas en la última encarnación de Jon Spencer: Heavy Trash. Anfetamínicos. Precedidos por los juguetes tóxicos de los Caballos de Düsseldorf.
-Y en la misma sala, el día 5, relax con Nacho Umbert y su guitarra antes de que Refree nos presente las sutilezas y recovecos de su Matilda. Una auténtica preciosidad.
-Despedida que sabe a ganas de más. Nos queda The New Raemon, pero Madée dijeron Adiós Madrid el 9 de febrero, en Moby Dick.
-Un Concierto Sublime y doble en el Teatro Lara, el día 15. Abrió el pop innegablemente británico y exquisito de Mechanismo. Cerró el ex Red House Painters Mark Kozelek con sus letanías tan slow y tan core como de costumbre: 2 horas y pico para los fans.
-Desde Barcelona, encantadas con Madrid, aterrizaron en El Sol Los Seis Días… el día 17. Pop envolvente y bonito. La voz de la cantante y lideresa, Nereida, con regusto a Amaral.
-Y a Los Siete días, programa doble… o triple. Primero, showcase exclusivo para medios con el que Cosmonauta presentaba su disco homónimo en los bajos del Hotel Óscar. Luego, en el Teatro Lara, Dean Wareham y compañía resucitaron con muy buen gusto el exquisito y lento cadáver de Galaxie 500. Teloneros, los ruidosos Ringo Deathstarr.
-Un día más tarde, 25 de febrero, en Caracol, puesta de largo del tercer disco de Nudozurdo. No dijeron ni mu pero apabullaron con un sonido perfecto y sus nuevas aventuras sonoras, que les llevan por derroteros más oscuros –si cabe- y menos rítmicos.
-Que para rítmicos, Atom Rhumba. Algo así como post punk desde el garaje, con importantísima liberación de adrenalina y locura. Fue en El Sol, el 26 de febrero. Antes, a ver a Sala en Heineken con su apuesta emocional: Affectology. -Y por último... el primero de marzo: el 3 en Astoria, despliegue de moderneo raruno donde se descubre que la dosis adecuada para disfrutar de verdad de Cuchillo son 3 canciones -o sea, casi media hora- y que más allá cansan. Abrieron Hoy Muero Viernes y su pop esquinado. Como mínimo atesoran un hit imparable un poco a lo New Order: Miedo y asco en Las Ventas.
Vivir consiste en construir futuros recuerdos. Estoy preparando recuerdos minuciosos, que algún día me traerán la melancolía y la desesperanza.
ERNESTO SÁBATO